¡Cuando se convirtiera en el yerno del Grupo Fonseca, recuperaría todo ese dinero multiplicado!
—Leticia, con que a ti te guste es suficiente. ¡Te compraré lo que me pidas! Para mí, ¡eres la persona más importante en este mundo!
Leticia bajó la mirada con timidez.
—Oye, por cierto, ¿de dónde sacó tanto dinero esa Maribel Cabrera? De repente compró treinta bolsas de un jalón. Cada una costaba cientos de miles de pesos... ¡Debió haber gastado millones en total! —preguntó Leticia, desconcertada.
Y lo más indignante no era que las hubiera comprado, ¡sino que se las había regalado a su amiga así como si nada!
¿Acaso no era para dar coraje?
—Tampoco lo sé, pero supongo que se lo dio su patrocinador. ¿No decían que era la amante de un viejo millonario? Esos empresarios están forrados en billetes; darle unos cuantos millones para bolsas debe ser cualquier cosa para ellos. Es como en tu caso: un simple vestido tuyo seguramente cuesta millones y está lleno de diamantes.
—Alguien que consigue cosas vendiendo su cuerpo solo me da asco y lástima. Maribel no te llega ni a los talones; es más, no es ni la mugre de tu uña si la comparamos contigo.
Escuchar a Aarón alabarla de esa forma mientras pisoteaba a Mónica llenó de alegría el corazón de Leticia.
—Gracias, Aarón. ¡Es la primera vez que un hombre me trata tan bien! —dijo Leticia, sumamente conmovida.
Aarón aprovechó el momento para abrazarla y le propuso:
—Leticia, entonces esta noche... vayamos a un hotel. No regresemos a casa, ¿qué dices?
—Eso... no creo que sea buena idea. Mi familia se va a preocupar.
—No pasa nada, diles que te fuiste a quedar con una amiga. De verdad, no quiero separarme de ti.
—Pero nos vamos a ver mañana en la oficina.
—La oficina es la oficina. Ahí no puedo abrazarte ni tenerte así de cerca. Mira, hasta te compré la bolsa. ¿Aún no te queda claro lo que siento por ti?
Leticia estaba en un dilema.
En teoría, no debería rechazar a Aarón; después de todo, esa bolsa había costado medio millón de pesos y era un regalo muy valioso.
Además, últimamente él no paraba de comprarle cosas, así que su familia debía tener mucho dinero, y ella no quería dejar pasar esa oportunidad.

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