Entrar Via

Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 839

Pero, a final de cuentas, era su hijo, ¡y ni la fiera más salvaje devora a sus propias crías!

Así que terminó descartando la idea.

Llevó a Thiago al hospital y, poco después, el niño despertó.

Para su sorpresa, ¡Thiago había perdido la memoria!

Lo único que había olvidado era precisamente la escena en el despacho.

Al principio creyó que estaba fingiendo, pero tras realizarle varios estudios, el médico le confirmó que la amnesia era real.

Al caer por las escaleras, Thiago se lastimó el cerebro. Eso, sumado a su corta edad, hacía que bloquear una parte de sus recuerdos fuera algo completamente normal.

Aunque era un misterio si algún día los recuperaría o no.

Por el momento, ella pudo respirar aliviada.

—Después me deshice del cuerpo de ese malnacido. Lo dejé en el despacho y le prendí fuego. Así todos pensarían que había muerto en el incendio. Con esa excusa, mandé remodelar la habitación por completo. Y hubo otra cosa. Como a él tanto le gustaba su asistente, le pagué a alguien para que arrojara el cadáver de su amante lo más lejos posible... y hasta pedí que maldijeran el cuerpo, para asegurarme de que ni en el infierno volvieran a cruzarse. ¡Nunca más estarían juntos en toda la eternidad! ¡Ja, ja, ja!

Mientras relataba todo, la anciana soltaba unas carcajadas macabras.

Thiago, que escuchaba a un lado, sintió un escalofrío que le recorrió la espina dorsal. Estaba bañado en sudor frío por lo tétrico del relato.

—Pero, mamá, ¿nunca pensaste en que yo no tenía la culpa? Entiendo lo difícil que fue para ti y también entiendo que odiaras a mi papá, pero ¡yo no te hice nada! Que descargaras tu rencor contra él en mí fue completamente injusto.

—Además, ya han pasado décadas y hasta el día de hoy no logro recordar nada de lo que vi en el despacho. No tengo la más mínima memoria de eso. Incluso ahora que me lo cuentas, sigue sin venir a mi mente. Probablemente, en el fondo, jamás quise recordarlo. Tu miedo siempre fue en vano.

Unas lágrimas amargas rodaron por las mejillas de la anciana.

—Tienes razón, fue muy injusto contigo. He vivido más de media vida y hasta ahora me vengo a dar cuenta. Si lo hubiera dejado ir desde el principio, si le hubiera dado el divorcio y hubiera seguido con mi vida criando a mis hijos, ¿las cosas hubieran sido diferentes?

—Hijo mío, sé que te fallé y de verdad me arrepiento. Conozco mi estado, ya no me queda mucho tiempo. Fui una mujer solitaria y autoritaria toda mi vida, muchas veces ahogué a mis hijos y nietos con mis exigencias. Fue mi error. Te pido perdón.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia