—¿Ya fuiste a verla? Está a punto de morir —le comentó Cecilia a Leandro.
Sin embargo, él lucía completamente relajado, sin mostrar la más mínima preocupación por Valeria.
—¿Y para qué voy a verla? Todo el mundo se muere. Los miembros de la familia Rivas somos seres de sangre fría. Supongo que es parte de la herencia del viejo. Así que no siento absolutamente nada. Y no soy el único, Claudia tampoco vino.
Claudia había presenciado con sus propios ojos cómo Valeria asesinaba a Ismael, ¿cómo iba a querer presentarse frente a ella?
A pesar de que Ismael la había utilizado, en el fondo de su corazón ella realmente lo había querido.
Ver al hombre que amaba morir brutalmente a manos de su propia madre era algo que jamás podría superar.
Además, Valeria se había convertido en una mujer aterradora y despiadada, al punto de que le resultaba una completa extraña.
—Si tienes algo que decirnos, habla de una vez —intervino Saúl.
No tenía intenciones de prolongar su trato con Leandro en aquel lugar.
—El asunto es este: quiero que me transfieras ese cinco por ciento de las acciones del Grupo Rivas que tienes a tu nombre.
Saúl y Cecilia intercambiaron una mirada.
¡Otra vez el tema de las acciones!
Aunque Cristian nunca le había entregado verdadero poder a Saúl, él todavía conservaba algunas acciones del Grupo Rivas.
—¿Qué está pasando en el Grupo Rivas? ¿Acaso no tienes el testamento en tus manos? Si Cristian te dejó sus acciones a ti, ¡se supone que tú eres el accionista mayoritario de la empresa! —cuestionó Cecilia, sin poder entender la situación.
—En teoría, sí. Pero apenas hace poco me di cuenta de que Cristian tenía un favoritismo descarado por Kevin y le había cedido un quince por ciento de las acciones a escondidas. Entre lo que Cristian me dejó a mí y lo que he podido reunir por mi cuenta, solo alcanzo a sumar el cuarenta y siete por ciento. Nos olvidamos por completo de Joaquín. Resulta que su influencia ya se había infiltrado en el Grupo Rivas desde hacía tiempo y logró comprarle una buena parte a otros accionistas.
—Además, logró aliarse con Kevin. Él prometió venderle ese quince por ciento. Como fui yo quien desenmascaró a Kevin, me odia a muerte, así que era lógico que se aliara con Joaquín para arruinarme. Para serles sincero, la paliza que le acabo de dar a Kevin fue más que nada para desahogar mi coraje.
—En este punto, si logro conseguir ese cinco por ciento que tienes tú, superaría el cincuenta por ciento y me convertiría en el controlador absoluto del Grupo Rivas.

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