Karina se acomodó perezosa en la cabecera de la cama, cambiando de postura sin apuro.
—Señor Tomás, ¿ya se le olvidó? Aunque sigo siendo parte de la junta de Grupo Galaxia, me despidieron desde hace tiempo. El proyecto de Sistema Firmamento ahora está bajo el mando del señor Felipe, así que no veo por qué tendría que meterme yo, que ni siquiera estoy oficialmente en la empresa.
Apenas terminó de hablar, cortó la llamada sin remordimientos.
Dejó el celular a un lado y soltó una risa burlona.
Si Fátima había caído, todavía quedaba Felipe, a quien ella misma había impulsado hasta ese puesto. Ahora Tomás la buscaba, saltándose a Felipe por completo...
¿Qué estaría tramando ese hombre ahora?
...
Los días siguientes, Karina no regresó a Grupo Galaxia. En cambio, decidió darse una vuelta por SenTec.
Apenas cruzó la puerta, se sintió el ambiente vibrante, como si todos hubieran tomado una bebida energética.
—¡Buenos días, señorita Karina!
—¡Directora, qué gusto verla!
Todos la saludaban con entusiasmo, los ojos brillando de emoción.
Desde que se enteraron de que su directora había recuperado las acciones en Grupo Galaxia y que además era parte de la junta, el ánimo del equipo estaba por las nubes. Tanto así, que habían terminado antes de tiempo la colaboración con Panorama de Casa.
El proyecto no era muy grande; de hecho, las ganancias ni siquiera alcanzaban la mitad de lo que Karina había gastado en un collar para la esposa del director de Panorama de Casa.
Pero ese buen inicio fue suficiente para que SenTec consiguiera otro proyecto, este mucho más rentable.
Karina se paró en medio de la oficina y entregó personalmente gruesos sobres de bonificaciones a cada uno de los empleados.
—Bien hecho, sigan así.
—¡Gracias, señorita Karina!
La emoción era tal que el ambiente se llenó de vítores y aplausos.
Sin embargo, pronto un joven programador se armó de valor y preguntó, con voz temblorosa, lo que todos temían:
—Señorita Karina, entonces… ¿usted va a regresar a Grupo Galaxia? ¿Eso significa que SenTec tendrá que buscar otro director?
El silencio cayó de golpe en la oficina.
Karina alzó una ceja, miró al chico con una sonrisa traviesa curvándose en sus labios.
—¿Qué pasa? ¿Ya se cansaron de mí y quieren otro director?
El chico se puso rojo como tomate, agitó las manos nervioso.
—¡No, no, para nada! ¡Yo quisiera que la señorita Karina fuera nuestra directora para siempre!
—¡Sí, queremos seguir con usted, señorita Karina!
Todos empezaron a hablar al mismo tiempo, reafirmando su apoyo con entusiasmo renovado.
La sonrisa de Karina se ensanchó aún más.
—Tranquilos. SenTec es mi proyecto, lo levanté desde cero. Aunque algún día regrese a Grupo Galaxia, SenTec seguirá siendo mi hijo consentido.
Esta vez, los aplausos y gritos de alegría retumbaron aún más fuerte.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador