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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 295

Sosteniéndola firmemente de las piernas, Lázaro la levantó sin esfuerzo, mientras con la otra mano se apresuró a ponerle seguro a la puerta.

Karina sintió que el alma se le salía del susto. De inmediato, se aferró a su cuello y le susurró al oído, apurada:

—¡No! Aquí se escucha todo, alguien nos va a oír.

Lázaro la recostó en la cama, apoyando ambos brazos a los lados de su cuerpo. Sus ojos oscuros destilaban un deseo tan intenso que casi podía quemarla.

No pudo evitar inclinarse de nuevo para besarla, sus labios ardientes recorrieron su piel hasta detenerse junto a su oído.

Mordisqueando su oreja, le prometió con voz entrecortada:

—Te lo juro, seré muy discreto.

Karina pensó, ¿y eso en qué se diferencia de solo estar ahí, pegados, pero sin hacer nada?

Avergonzada y molesta, le dio una palmada en el hombro:

—¡Ya basta! ¡Mi celular está sonando!

La mirada de Lázaro se agitaba entre el deseo y la resignación. Al final, se obligó a tranquilizarse, se levantó y le acercó el celular que vibraba en la mesa.

Karina, al ver que la llamada era de “Belén”, se le iluminaron los ojos. Tomó el celular y salió corriendo al balcón.

Lázaro la vio irse tan feliz que no le quedó más remedio que resignarse. Se puso la pijama, giró hacia el baño y abrió la llave del agua fría.

...

En la habitación de al lado.

Sabrina entró empujando la puerta.

Fátima, por reflejo, miró detrás de su mamá. Al ver que estaba sola, por fin pudo soltar el aire contenido.

Tenía los ojos rojos de tanto llorar.

—¡Mamá! El señor Boris me arruinó... ¿Cómo voy a mirar a Valentín ahora? ¿Crees que... que él me va a rechazar?

Aunque Fátima hacía mucho que había dejado de ser inocente, y hasta se había dejado llevar por sus deseos, lo que más le gustaban eran los hombres fuertes, de los que la dejaban sin aliento.

Pero para Valentín, siempre se había mostrado como una mujer pura, el amor de su vida.

Había mantenido esa imagen tan bien, que Valentín jamás dudó de ella.

Jamás imaginó que el señor Boris se atreviera a hacerle algo así.

Capítulo 295 1

Capítulo 295 2

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