Entrar Via

Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 305

Las puertas del elevador se cerraron.

En ese espacio reducido, Karina y Lázaro se quedaron mirándose fijamente, como si el aire mismo se hubiera vuelto incómodo.

El silencio era tan denso que casi podía cortarse con un cuchillo. Ambos hablaron al mismo tiempo.

—¿Todavía te duele el estómago?

—¿Y tú qué haces aquí?

Las palabras chocaron en el aire, y de nuevo, el silencio se adueñó del momento.

Karina sospechaba que seguramente Belén, con su lengua suelta, había ido a contarle todo.

Se sintió un poco incómoda, y murmuró:

—Ya estoy bien, no te preocupes.

Los ojos negros de Lázaro no se apartaban de ella, y su voz sonó grave y tensa.

—Cuando yo no esté contigo, no quiero que tomes alcohol.

Karina, casi por reflejo, trató de justificarse.

—Anoche estaba contenta, por eso tomé un poco.

Las cejas de Lázaro se fruncieron al instante, formando una expresión dura.

¿Contenta?

Ayer, él había pasado el día entero molesto y dándole vueltas a lo que había pasado después de que ella salió dando un portazo, y resulta que ella estaba tan tranquila como si nada. ¿Acaso las palabras que le había dicho en la mañana no le importaban en lo más mínimo? ¿O simplemente no le interesaba nada de lo que él decía?

—Ding—

El elevador se abrió. Habían llegado al piso 19.

Karina notó que él no se movía, así que, por instinto, extendió la mano para apretar el botón de cerrar puertas.

Pero, de repente, Lázaro salió con paso largo y seguro.

—Ven, quiero mostrarte algo.

Soltó esa frase sin más ni más y siguió su camino.

Karina, llena de dudas, lo siguió a paso apresurado.

Afuera del elevador, el pasillo era amplio, y al fondo, dos puertas de departamentos estaban abiertas de par en par.

Dos trabajadores sacaban una enorme maceta con una planta de hojas anchas desde otro elevador de carga. Al ver a Lázaro, se detuvieron y lo saludaron con respeto.

—Señor Lázaro, qué bueno que llegó.

Karina estaba completamente confundida.

Un pensamiento cruzó su mente como un relámpago. Miró la espalda ancha y erguida de Lázaro, y sin poder creérselo, se apresuró a alcanzarlo.

Capítulo 305 1

Capítulo 305 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador