—Oye, esto está raro… ¿no te has dado cuenta que últimamente te ves mucho más… llenita? ¿A poco andas comiendo algo rico a escondidas de mí?
Karina solo bajó la mirada, sin saber cómo reaccionar ante la pregunta, y prefirió guardar silencio.
—No me digas… —Belén se acercó con una sonrisa traviesa y empezó a hacerle caras—. ¿Será que tu esposo te anda consintiendo demasiado?
Levantó la ceja de manera exagerada, se frotó la barbilla como si estuviera analizando algo muy serio y soltó:
—Esto sí que funciona, ¿eh? ¿Será que yo también necesito un hombre que me consienta así?
A Karina se le encendieron las mejillas por esos comentarios tan descarados y, sin ganas de seguirle el juego, se dio la vuelta para irse.
—¡Eh, no te vayas! —Belén corrió tras ella, le echó el brazo al cuello y agregó—: Ya, ya, no te molesto más. Vamos a hablar en serio.
—Por cierto, ¿te enteraste por qué Bárbara regresó al país tan de repente? ¿Sabes por qué la mandaron fuera hace años?
Karina solo sabía que el señor Boris la había mandado al extranjero, así que preguntó sin pensarlo:
—¿Por qué?
Belén miró a todos lados, se acercó para susurrarle al oído y bajó aún más la voz.
—Hace cuatro años, ella se quitó toda la ropa y se metió a la cama del señor Boris.
Karina se quedó helada, los ojos bien abiertos.
—Al final, el señor Boris se enojó tanto que la mandó a desaparecer de su vista. Por eso la familia Olmos la sacó del país esa misma noche, sin decir nada.
—Por lo que vi, estos años en el extranjero solo los aprovechó para cuidar su figura. Ya tiene veintiocho, y ahora que regresó, sigue como cuando se fue: haciéndose la estudiante inocente en la Universidad Villa Quechua.
Karina no podía creerlo del todo.
Siempre había visto a Bárbara como esa chica elegante y refinada, la típica hija de familia rica, ¿cómo pudo hacer algo así?
Pero también sabía que Belén nunca inventaba chismes.
De pronto, la imagen casi perfecta que tenía de Bárbara se vino abajo en un segundo.
Karina arrugó el entrecejo:
—¿No que había conseguido una beca completa para doctorado en Harvard? Yo escuché que hasta estaba trabajando en un proyecto con el equipo de un académico muy importante, ¿entonces…?
—Sí, sí la consiguió —Belén hizo un gesto de desdén—, pero al final sigue siendo solo una estudiante de posgrado. Veintiocho años y todavía de estudiante… yo casi no he visto algo así.
Karina susurró:
—Tal vez… se atrasó por casarse en secreto con el señor Boris.
—¿Qué? —Belén pensó que había escuchado mal, se limpió la oreja con el dedo—. ¿Quién se casó en secreto con quién?

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