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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 354

Últimamente, lo de la familia Leyva se había convertido en el chisme favorito de toda la alta sociedad. Todos se reían de Gonzalo, pero aunque todos sabían de su infidelidad, nadie había visto jamás el verdadero rostro de esa amante misteriosa.

Resultó ser... esa mujer.

Bastó con mirarla una sola vez para darse cuenta: era una mujer astuta, de esas que siempre están tramando algo.

En el pasado, cuando murió el señor Benjamín, ella fue cómplice. Ahora, parecía que estos viejos también estaban a punto de caer en sus redes.

En ese momento, tres golpecitos suaves —pa-ta, pa-ta, pa-ta— rompieron el silencio que reinaba en la sala.

Karina puso tres memorias USB sobre la charola giratoria del centro de la mesa y las acercó hacia los ancianos.

—No sé exactamente qué planean Gonzalo y esa mujer, pero estoy segura de que su objetivo final es apoderarse de los secretos más importantes de Grupo Galaxia.

Se giró hacia el mayor de todos.

—Tío Segundo, —empujó una memoria hacia él— en esta están el código fuente del sistema y los algoritmos principales de Grupo Galaxia.

—Señor Gastón, —le pasó otra— aquí tiene todos los datos financieros de la empresa.

—Señor Villalobos, —le acercó la última— en la suya está la estrategia comercial completa de Grupo Galaxia.

Viendo las caras de sorpresa de los tres, Karina bajó la voz, tan seria como nunca antes la habían visto.

—Guárdenlas bien. Si en el proceso... llegara a ocurrir algo inesperado, entreguen esta información a quien corresponda.

Luego les explicó con calma algunos detalles y cómo reaccionar ante cualquier emergencia.

Los tres ancianos, que al principio estaban sumidos en la rabia y la tristeza, volvieron en sí de golpe. Miraron a la joven que tenían enfrente: serena, decidida, con una madurez que no esperaban. En sus miradas se mezclaban la sorpresa, el orgullo y un poco de melancolía.

La pequeña Karina que recordaban, esa chiquilla que solía andar tras ellos, llamándolos dulcemente “tío” y “señor”, jugando inocente por la casa, había crecido de golpe. Ya no era la niña ingenua de antes.

Ahora, esa joven estaba lo suficientemente fuerte y tranquila como para proteger a Grupo Galaxia, y a ellos, esos viejos ya casi retirados, contra la tormenta que se avecinaba.

El señor Gastón tomó el USB entre sus dedos arrugados, acariciando la carcasa fría. Sus ojos, ya cansados, se humedecieron. Lanzó un suspiro profundo, cargado de arrepentimiento.

Luego vino el escándalo de Gonzalo, quien se negó a entregar las acciones, y aunque de boca para afuera Gastón tranquilizaba a Karina, por dentro se sentía aliviado. Después de todo, entregarle tantas acciones a una recién graduada, sin experiencia alguna…

¿No era como lanzar a Grupo Galaxia directo al abismo?

Pero los hechos que vinieron después, uno tras otro, le hicieron ver a Karina bajo una luz completamente distinta.

Hasta este día.

Al verla entregarles los USB con una calma inquebrantable, organizando cada detalle con tanta claridad, Gastón entendió al fin.

Quizá, tener el paquete accionario en manos de Karina era lo mejor para todos.

Esa joven a la que vio crecer, podía ver mucho más lejos que todos esos viejos juntos.

Por primera vez en mucho tiempo, se sintieron tranquilos.

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