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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 578

Tomás Quintana notó en el rostro de Karina esa sonrisa suave y pensó que su disculpa había surtido efecto, así que aprovechó para insistir.

—Karina, puedes estar tranquila, de ahora en adelante, en la empresa, siempre estaré de tu lado.

—Lo que necesites, solo tienes que decirlo y te ayudo en lo que sea.

El celular de Karina vibró de repente.

Lázaro Juárez le había mandado un mensaje de voz.

Karina quiso escucharlo acercando el aparato a su oído.

Pero Tomás seguía ahí, parloteando sin parar, como una mosca molesta que no se iba.

La impaciencia le subió al pecho y por fin alzó la mirada. Sus ojos, tan serenos como el hielo, se posaron en él con una expresión impasible.

—Estás hablando demasiado, ¿puedes salirte un momento?

Tomás se quedó mudo, petrificado en su lugar.

Hugo se adelantó y, con toda cortesía, le hizo una señal con la mano para que se retirara.

—Señor Tomás, por aquí, por favor.

Solo entonces Karina se llevó el celular al oído.

La voz de Lázaro llegó clara, profunda, con un toque rasposo y ese deje entrecortado que la hacía temblar.

—Acabo de terminar el ensayo, estoy descansando, pero no puedo dejar de pensar en ti.

El sonido de su respiración, cargada de deseo contenido, recorrió a Karina como una descarga eléctrica.

Sin poder evitarlo, imaginó a Lázaro encima de ella, respirando con esa urgencia y al mismo tiempo intentando controlarse...

Un calor extraño la recorrió desde lo más hondo.

No podía creerlo... pero su cuerpo reaccionaba.

Karina se enderezó en la silla de golpe, sintiendo las mejillas ardiendo.

Bajó la cabeza y empezó a escribir rapidísimo en el celular.

Tomás, mientras tanto, se quedó pasmado.

Jamás había visto a Karina así. A pesar de su semblante sereno, ahora irradiaba una mezcla de dulzura y timidez. El rubor le subía por las mejillas, y sus ojos relucían con una chispa nueva, tan bonita que a Tomás hasta se le detuvo el corazón.

Hugo repitió el gesto, esta vez con voz más firme.

—Señor Tomás, por favor.

Tomás pareció despertar de un sueño y, a regañadientes, salió de la oficina.

Karina envió el mensaje:

[Estoy en la oficina, no me andes provocando.]

Lázaro contestó con un simple signo de interrogación.

Inmediatamente después, llegó otro mensaje de voz.

Karina lo reprodujo.

—¿Tú también estás pensando en mí?

Karina relajó un poco la expresión.

—Pasa.

Aprovechó para escribirle a Lázaro otro mensaje:

[Claro que pienso en ti, pero ahora tengo trabajo.]

Y, después de pensarlo un segundo, agregó un emoji de beso.

Lázaro le respondió enseguida:

[Está bien, cuando termines acuérdate de avisarme. [emoji de abrazo]]

Olivia entró algo apenada.

—Señorita Karina, ¿la estoy interrumpiendo?

Karina guardó el celular, se dio un par de palmadas en las mejillas para enfriarse y retomó su actitud habitual.

—No te preocupes.

Le hizo una seña a Olivia para que se acercara.

—A lo que venimos, dime qué pasa con el proyecto.

Hasta ese momento, el Proyecto Chispa de Apoyo al Campo había marchado sin contratiempos bajo la supervisión de Hugo.

Pero, justo en la etapa de las firmas, varios de los directores más viejos se opusieron con fuerza...

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