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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 775

Mientras tanto, fuera del departamento.

Hugo llegó corriendo, sin aliento y con el flequillo empapado en sudor.

Como sentía que fue por su descuido que se habían llevado a Javier, no había podido quedarse tranquilo. En cuanto terminó su trabajo, tomó el primer vuelo disponible.

Pero ni el celular de Beatriz ni el de Javier respondían.

Por suerte, pudo contactar al guardaespaldas que la señorita Karina había enviado.

—¿Dónde está Javier? —le preguntó en cuanto lo vio al salir del elevador.

—No te preocupes, Hugo. El señor Lázaro se lo llevó hace media hora —respondió el guardaespaldas al verlo llegar.

Al oír eso, el corazón de Hugo se calmó casi por completo.

—¿Y la señora Tomás? —preguntó de nuevo.

El guardaespaldas señaló la puerta cerrada.

—La señora Tomás está adentro discutiendo el divorcio con su esposo. Se estaban peleando bastante fuerte, y me pidió que esperara aquí afuera.

Hugo frunció el ceño de inmediato.

Recordó la advertencia de la señorita Karina.

—El esposo de la señora Tomás es un tipo muy peligroso. ¿No correrá peligro ella sola ahí adentro?

El guardaespaldas se quedó pensando un segundo, luego se dio la vuelta y tocó la puerta.

—¿Señora Tomás?

No hubo respuesta del interior.

El rostro del guardaespaldas cambió ligeramente. Pegó la oreja a la puerta para escuchar con atención.

Al segundo siguiente, su expresión se transformó por completo.

Lo escuchó. ¡Un débil sonido de forcejeo, como si alguien intentara respirar!

—¡Demonios, la señora Tomás está en peligro!

El guardaespaldas retrocedió dos pasos, levantó el pie y pateó la cerradura con todas sus fuerzas.

¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!

Tras varios golpes secos, la puerta de metal se abrió de golpe.

En cuanto cedió, los dos entraron corriendo.

La escena que vieron les heló la sangre.

Elías ya tenía medio cuerpo de Beatriz colgando del balcón, ¡y parecía que en cualquier momento la arrojaría desde el piso veintiuno!

—¡Qué estás haciendo! ¡Suelta a la señora Tomás! —rugió el guardaespaldas, lanzándose hacia adelante.

Hugo, petrificado del susto, corrió tras él.

—¡Mierda!

Elías soltó una maldición. Al ver su plan arruinado, no tuvo más remedio que soltar a Beatriz con frustración.

En cuanto la liberó, ella usó todas sus fuerzas para arrastrarse de vuelta al interior.

Las piernas le temblaban y todo su cuerpo se sacudía sin control; por poco se cae de bruces al suelo.

Capítulo 775 1

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