Entrar Via

Renacer: Reina de Oro, Ex de Barro romance Capítulo 131

Cuando Vanesa Santángel llegó al instituto buscando a Ana Nogales, el director justo se estaba preparando un excelente café.

Apenas había dado el primer sorbo cuando la Directora Aranda entró, haciendo resonar sus tacones.

Antes de que el director pudiera reprenderla por no cuidar las formas, la Directora Aranda soltó: —Director, esto... Vanesa Santángel, la heredera del Consorcio Santángel, ha venido. Dice que quiere recorrer las instalaciones y conocer a los estudiantes que pronto rendirán el ENIS.

El director se quedó pasmado, creyendo que le zumbaban los oídos. —¿Te refieres a la misma Vanesa Santángel que juró casarse con el Señor Mondragón, pero a la que él rechazó?

La Directora Aranda asintió frenéticamente. —¡Sí, la misma!

El director se levantó de un salto. —¿Y qué diablos hace aquí? ¿Acaso el Consorcio Santángel no menosprecia los programas de becas y patrocinios?

—No conozco los detalles, pero su auto ya está en la entrada. Será mejor que salga a recibirla.

Aquella mujer era alguien muy importante. Mauricio Mondragón había donado un edificio entero hacía poco, y la biblioteca de la escuela todavía necesitaba fondos.

El director comenzó a caminar en círculos. —Vamos, vamos. Primero la recibimos. Luego llamas al Asistente Yepes, cuéntale lo que pasa y que informe al Señor Mondragón.

Al director le daba mala espina. Que la heredera de un consorcio sin programas de becas se apareciera de la nada no era por casualidad. ¡¿Acaso venía a competir con Mauricio y robarle a su candidata?!

Lleno de urgencia, el director se llevó a la Directora Aranda y a un par de profesores que estaban charlando en la oficina para darle la bienvenida.

Cuando llegaron, Vanesa apenas estaba bajando de su vehículo.

Lucía altiva como una reina. El director, en tono sumiso, la saludó: —Señorita Santángel, ¿a qué debemos el inmenso honor de su visita? Por favor, pase.

Vanesa curvó ligeramente sus labios rojos, desprendiendo un aura abrumadora. —Naturalmente, vengo atraída por el interés que Mauricio ha mostrado en sus estudiantes. Director, cuánto tiempo. Saltémonos las cortesías. Mi asistente me comentó que, en el certamen de la semana pasada, las dos alumnas que usted recomendó lograron que Mauricio asistiera en persona e incluso diseñara las preguntas.

—Además, mi padre siempre insiste en que aprenda de Mauricio sobre cómo manejar los negocios... así que aquí estoy. Dígame, director, ¿sería posible conocer a la Campeona de ese certamen? Siento muchísima curiosidad por ella.

El director sintió cómo un sudor frío le perlaba la frente. Dejando de lado que el Consorcio Santángel no tenía programa de becas, aunque lo tuviera, jamás vendrían en persona a buscar a un candidato.

¡Definitivamente había venido a robarle la chica a Mauricio!

Mientras escoltaba a Vanesa hacia el interior, el director le lanzó una mirada de reojo a la Directora Aranda.

Captando la indirecta, ella se rezagó un poco para llamar a Zacarías Yepes.

Mauricio Mondragón había regresado a Puerto de la Ribera a las tres de la madrugada. Como tenía una junta a las nueve y diez, le pidió a Don Eladio que lo llevara directo al corporativo para descansar un rato en la sala privada de su oficina y arrancar el día de trabajo.

La reunión se alargó más allá de las diez y diez porque había surgido un problema con un proyecto importante, y él tenía que solucionarlo en el momento.

Zacarías, que estaba tomando notas y organizando las órdenes de Mauricio, sintió vibrar su teléfono. Al ver que era la Directora Aranda, dejó su portátil y salió de la sala para contestar.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Renacer: Reina de Oro, Ex de Barro