—No te pongas nervioso, Julio. Solo quiero que Sabrina aclare algo. Cuando me vio salir de esa supuesta clínica, ¿yo me veía exactamente como me veo ahora?
Detrás de Julio, Sabrina comenzó a sentirse inexplicablemente nerviosa.
—Elvira... no fue mi intención contarle a nadie que fuiste a operarte, pero ese día sí te vi saliendo de la clínica. Si tienes alguna otra explicación, solo tienes que decírnosla.
—Entonces, ¿cuando salí de la clínica me veía exactamente así?
Ante la insistencia de Elvira, Sabrina asintió:
—¡Por supuesto! Aunque en ese momento no sabía que eras tú, no fue hasta el día de la Quinta Las Camelias que me di cuenta de que la chica que vi en la clínica eras tú.
—¿De qué clínica hablas?
—De la que está en el centro... en la Avenida de la Paz.
—¿El nombre exacto?
—¡Es la Clínica Estética Vitalia!
Sabrina respondió sin titubear. Elvira sonrió levemente y dijo:
—Sabrina, tú nunca te has hecho una cirugía plástica, ¿verdad?
—¡Claro que no!
Al ver que Elvira seguía presionando a Sabrina, Viviana volvió a meterse:
—¡Elvira, nuestra Sabrina es una belleza cien por ciento natural, no es una muñeca de plástico como tú! ¡Deja de querer manchar su reputación!
—Tranquila, solo quería mencionar que esas escenas de telenovela donde alguien entra a un quirófano y sale convertido en una supermodelo al instante, no ocurren en la vida real. Si me hubieras dicho que salí de la clínica cubierta de vendas, tal vez te habría creído un poco. Pero... si de verdad tenía la cara cubierta de vendas, ¿cómo demonios me reconociste, Sabrina?
Al escuchar esto, el rostro de Sabrina se quedó blanco como un papel.
—Tal vez... tal vez me equivoqué de persona.
Con cara de víctima, Sabrina se apresuró a decir:
—Elvira, perdóname. Lamento mucho que todos te hayan malentendido por mi culpa, ¡de verdad lo siento!
Al ver que Sabrina se echaba para atrás, Viviana estalló de rabia:
—Sabrina, ¿a qué le tienes miedo? ¿No dijiste que la habías visto con tus propios ojos?
—Vivi, es mi culpa, me confundí de persona... Todos somos compañeros y terminé causando un pleito horrible, lo siento muchísimo, y lamento que te hayan golpeado por esto.
La actitud compungida de Sabrina le rompió el corazón a Viviana. Lanzando una mirada fulminante a Elvira, sentenció:
—¡Aunque lo de la cirugía haya sido una confusión, lo de que vives con Bernardo es totalmente cierto! ¡Voy ahora mismo a decirle a la profesora para que vea la clase de hipócrita que eres, Elvira!

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