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Renacer y Casarme con el Rival de Mi Ex romance Capítulo 60

Tras las palabras de la profesora, los estudiantes se miraron unos a otros, sin saber qué decir.

Julio frunció el ceño con profunda indignación y protestó:

—Bernardo ha estado involucrado en peleas y actos de vandalismo. Ya es mucho que no lo hayan expulsado, ¿con qué derecho lo meten a la Clase Élite?

Frente a los cuestionamientos de Julio, la profesora solo le lanzó una mirada cortante y continuó:

—Además, debido a la caída drástica en sus calificaciones durante los exámenes finales y tras una reunión con los profesores de las distintas materias, la estudiante Sabrina Sarmiento será enviada temporalmente a la Clase de Refuerzo.

Al escuchar esto, Sabrina se puso pálida.

—Profesora...

Saber que Sabrina sería degradada a la Clase de Refuerzo dejó a Viviana estupefacta, y los murmullos estallaron por todo el salón.

—¡Profesora! Sabrina solo tuvo un mal día en ese examen. ¿No es demasiado exagerado mandarla a la Clase de Refuerzo así como así?

—Sí, profesora. Además, Sabrina es la presidenta de la clase.

Varios compañeros intentaron abogar por Sabrina, pero la profesora mantuvo su expresión severa:

—La escuela tomó esta decisión tras una evaluación exhaustiva. Las reglas del instituto son claras: solo los mejores prevalecen. Si sus calificaciones bajaron tanto, tendrá que ir a la Clase de Refuerzo. Si mejora en los próximos exámenes, podrá regresar a la Clase Élite.

Julio, harto de la actitud implacable de la profesora, endureció el rostro y exclamó:

—Entonces trasládeme a mí también.

La profesora frunció el ceño:

—¿Qué dijiste?

—Julio...

Sabrina le jaló la manga, aterrorizada, pero Julio se mantuvo firme:

Sabrina intentó persuadirlo desesperada, pero sus palabras solo empeoraron las cosas, empujando a Julio a un punto sin retorno.

Él mismo había gritado su amenaza a los cuatro vientos y todos en el salón lo habían escuchado. Para alguien con un ego tan inflado como el de Julio, ¿cómo iba a echarse para atrás en ese momento?

—Yo, Julio Lozano, cumplo mi palabra —sentenció—. Si dije que te acompañaría, ¡lo haré!

Una vez más, Julio intentaba quedar como el gran héroe frente a toda la clase.

La profesora sacudió la cabeza lentamente, con los ojos llenos de decepción.

Si antes albergaba la esperanza de que Julio corrigiera su actitud, ahora ya la había perdido por completo.

Ese mismo día, Julio tomó la iniciativa y ayudó a Sabrina a mudar sus cosas a la Clase de Refuerzo. Mientras tanto, los devotos seguidores de Sabrina se despedían de ella entre lágrimas, rogándole que sacara buenas calificaciones en los próximos exámenes mensuales para que ambos pudieran volver.

Al escuchar todo ese drama, Elvira solo sonrió con indiferencia.

Si Sabrina y Julio se iban, dudaba mucho que algún día pudieran regresar.

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