Después de unos instantes de alboroto, Daisy volvió a abrir la boca:
—Si se puede, ¿podrían volver a poner la presentación de la señorita Espinosa?
Luis ya no se aguantó y soltó la carcajada sin ningún pudor.
—¿De verdad no se siente avergonzada? Si yo fuera ella, ya me habría metido debajo de la tierra de la pena.
Hasta Oliver se rio en esta ocasión.
Al verlos, Vanesa apenas esbozó una sonrisa en la comisura de los labios.
Pensó que haber considerado a Daisy como su rival le había hecho rebajarse y, de paso, darle demasiada importancia a alguien que no lo merecía.
Luis tenía razón. Daisy ni siquiera estaba en el mismo nivel que ella.
Por eso aprovechó para bromear con Oliver:
—¿No que la gente de Grupo Prestige decía que Daisy era una estrella? ¿Y esto es lo que sabe hacer? Oli, de plano tienes que afinar tu ojo para reclutar gente.
Oliver no dijo nada, solo soltó una carcajada breve y desinteresada.
—¿A poco no has notado que ahora Oli ya tiene mejor ojo? —aventó Luis.
Vanesa entendió al instante la indirecta y levantó la cabeza con aire triunfal.
Luis, mientras tanto, compartió el video que había grabado en el grupo y etiquetó a todos para que no se perdieran el chisme.
[¿Daisy siempre fue así de mala en su chamba? ¿Qué onda con eso?]
Algunos que ya habían trabajado con Daisy sabían bien de su capacidad y dudaron.
Luis, con tono desdeñoso, soltó:
—¿A poco creen que es buena? ¡Para nada! El que es bueno es Oli, ella solo andaba colgada de él. Daisy no tuvo nada que ver con los éxitos de Grupo Prestige, ni tantito.
Otros, la verdad, ni estaban pendientes del asunto en sí.
[Daisy y el señor Aguilar, ¿ya terminaron de plano? Porque si sí, me lanzo yo, ¿eh?]
Claramente, había quienes solo estaban esperando la oportunidad de acercarse a Daisy por su belleza.
—Durante la etapa de prueba, nuestro producto recibió excelentes comentarios de los usuarios. En especial, la función de “análisis de datos” ha destacado bastante. Por ejemplo, en la presentación que la señorita Espinosa mostró hace un momento, muchos de esos contenidos fueron generados con nuestro producto. Pero a diferencia de Colibrí, nuestro modelo es de tipo inferencial, no uno basado en instrucciones.
—En la empresa lo llamamos el “Holmes moderno”, porque tiene una capacidad de análisis y deducción que supera por mucho a cualquier otro en el mercado.
—Ese es el corazón de nuestro proyecto: la democratización del poder de cómputo.
—¿Y eso qué significa? Que cualquier organización, y cualquier persona, puede crear su propio modelo de inteligencia artificial, sin los problemas de privacidad que antes nos preocupaban.
—Nuestro producto se llama Alma Analítica.
Antes de que se acabara el tiempo, el público empezó a aplaudir.
Algunos invitados importantes incluso se pusieron de pie para aplaudirle a Daisy.
El estruendo de los aplausos dejó a Luis sin palabras.
Encima, en el grupo ya todos le estaban pidiendo que subiera lo que seguía, que no los dejara a medias.
A un lado, la expresión de Vanesa se tensó.

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