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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 207

Daisy logró calmar los ánimos del equipo antes de salir a revisar cómo iban las cosas afuera.

Ya eran las ocho y media, y cada vez más gente se paseaba por el lugar.

Pero todos iban directo a Colibrí.

Para colmo, en cuanto Daisy salió, se topó de frente con Cristian.

Cristian se veía incómodo.

Cuando Daisy le había mandado la invitación para la conferencia, él había puesto una excusa, diciendo que tenía un compromiso y no podría asistir.

Ahora lo habían pescado en plena movida, y no sabía ni cómo justificarse.

Antes de que pudiera decir algo, Daisy le soltó:

—¿Presidente Domínguez, va para la fiesta de Colibrí, verdad? Saliendo, a la izquierda, el evento es por allá.

Cristian no supo si reír o quedarse serio, así que apenas se rascó la cabeza, incómodo.

—Eh... presidenta Ayala, luego me paso por su conferencia, para echarle porras y apoyarla, ¿sí?

Daisy lo escuchó sin darle importancia; esas palabras eran puro compromiso, así que ni las tomó en serio.

Cristian se despidió con un par de frases corteses y se marchó.

En ese momento, entró una llamada de Mario Aguilar. Daisy la contestó enseguida.

Ella no le había contado a Mario nada sobre la conferencia de Alma Analítica.

Así que no tenía idea de cómo se había enterado. Por teléfono, Mario le preguntó cómo iba todo.

Daisy optó por contarle solo lo bueno, asegurando que todo marchaba perfecto.

—Me alegra escuchar eso —contestó Mario.

Apenas terminó la llamada con Mario, apareció Luis.

En vez de ir directo a la fiesta de Colibrí desde afuera, se metió adrede para pasearse por el lugar.

La intención era clarísima.

Solo había ido para burlarse de Daisy.

—¿Y esto qué es? ¿Una conferencia con público invisible? ¿O solo viniste a pasar el rato tú sola?

Daisy ni siquiera le respondió, ni valía la pena.

Luis había llegado con toda una comitiva detrás, varios hombres cargando un enorme ramo de girasoles.

Lo había planeado así a propósito.

Antes, Yeray le había regalado girasoles a Daisy en la cumbre.

Así que Luis también le traía girasoles.

Solo que los suyos eran diez veces más grandes que los de Yeray.

Quería dejar claro que él mandaba, que su regalo y su presencia eran mucho mayores.

Capítulo 207 1

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