Jazmín solo quería desquitarse un poco con Daisy y soltarle alguna indirecta, pero terminó llevándose la peor parte.
Lo peor fue que el ministro de Comercio, que estaba sentado en la fila de adelante junto a Vanesa, se volteó a preguntar:
—¿De qué indemnización están hablando?
El gesto de Vanesa se tensó, pero no le quedó de otra que poner una sonrisa y explicarle al ministro:
—Fue por un asunto comercial de antes, el dinero ya lo tenemos listo, solo estamos esperando el proceso de transferencia. La verdad no esperaba que lo mencionara aquí, perdone la indiscreción.
El ministro soltó una risa leve.
—Es la costumbre del trabajo, al escuchar sobre deudas uno se pone alerta, pero no es para tanto.
Vanesa de inmediato le lanzó una mirada a Jazmín para que regresara a su lugar y que, por favor, dejara de buscarle pelea a Daisy.
Si ni siquiera Luis podía salir bien librado con Daisy, mucho menos Jazmín le iba a ganar una.
Valerio, enterado por algún lado de que Daisy también había ido a la reunión de licitación, se acercó a buscarla.
Al verla arrinconada, sin un asiento disponible, se las ingenió para acomodarla en la segunda fila.
Y, casualmente, ese lugar quedaba justo detrás de Vanesa y el ministro de Comercio.
Por lo cerca que estaban, Daisy alcanzaba a escuchar todo lo que decían.
El ministro parecía tenerle bastante aprecio a Vanesa, porque le preguntaba sobre su formación académica.
—Escuché que te graduaste de Wharton, y tienes doctorado en finanzas. ¡Impresionante! Esa escuela es de las mejores del extranjero.
Vanesa alzó la comisura de los labios, rebosante de orgullo.
—Exagera, señor ministro. Mi formación es solo una parte de mi camino, aún tengo mucho por aprender y experimentar.
—Eres muy modesta. Sobre todo porque eres tan joven, uno ni se imagina que tengas ese nivel académico.
—Hice el programa combinado de maestría y doctorado, por eso me gradué un par de años antes que los demás.
—¡Eso sí que es admirable! ¿Y de qué escuela te graduaste aquí?
—Del Colegio San Felipe, generación 18.
—¡Con razón! Esa es de las mejores prepas aquí en San Martín.
Mientras ellos seguían presumiendo y platicando, Daisy se quedó pensando.


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