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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 302

Daisy calculó el tiempo exacto con la mirada, usó los dedos para destapar la invitación que cubría su vaso de sopa instantánea y, con el tenedor en la mano, comenzó a revolver los fideos.

Al escuchar el ruido, Valerio le preguntó qué estaba haciendo.

—Estoy comiendo sopa instantánea —contestó Daisy, con el tono despreocupado de quien se resigna al antojo.

—La sopa instantánea no tiene muchos nutrientes, ¿no que tu estómago anda medio delicado? Deberías comer algo más nutritivo.

La voz de Valerio era grave, como si una melodía de violonchelo llenara el aire entre ellos.

—No pasa nada por comer esto de vez en cuando.

Para ella, sobre todo, era cuestión de practicidad.

Valerio se quedó pensativo un momento antes de proponer:

—Déjame pedirte algo por entrega a domicilio, conozco un restaurante de comida vietnamita que está buenísimo.

No podía negarse: la comida vietnamita era deliciosa, y desde luego mucho mejor que la sopa instantánea que tenía delante.

Pero Daisy sabía que aceptar ese gesto significaba algo más.

Al final, se negó.

Valerio no se sorprendió, pero tampoco se desanimó. En el fondo, sintió que aún no había hecho lo suficiente, que si seguía esforzándose un poco más, tal vez podría acercarse a ella.

Así que solo pensó: "Tengo que seguir intentando".

...

Benjamín llegó temprano al restaurante vietnamita donde Valerio lo había citado, pero para su sorpresa, Valerio ya estaba ahí, impecablemente vestido.

Traía una camisa oscura con una corbata discreta de patrones tenues, y gemelos tallados a juego en las mangas del saco. Su cabello negro, abundante y bien peinado hacia un lado, formaba un flequillo ordenado sobre la frente.

Cuando Benjamín se sentó, no pudo evitar preguntar, intrigado:

—¿Por qué tan elegante? ¿Seguro que esto es para hablar de negocios y no para una cita a ciegas?

Valerio soltó una carcajada, luego suspiró.

—Ojalá fuera una cita.

—¿Entonces la persona no está interesada en ti? —Benjamín empezó a bromear, curioso—. ¿Tan exigente es? ¿Ni siquiera tú le llamas la atención?

—No es eso —aclaró Valerio—. Solo que por ahora, ella no está en plan de buscar pareja, nada más.

Benjamín le restó importancia con un gesto.

—Seguro es de las que te dan largas, te trae en vueltas con jueguitos de indiferencia.

—No es lo que piensas —Valerio negó de inmediato, un poco apenado por la idea—. Ella es buena persona. Además, hoy sí venimos a hablar de negocios. De hecho, creo que ya la conoces. En la conferencia de empresarios, te puse a su lado en la mesa.

Benjamín, que justo iba a tomar su bebida, se detuvo. Frunció el entrecejo.

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