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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 311

Alguien se puso a hacer cuentas en silencio.

En menos de media hora, Vanesa ya había gastado cien millones de pesos.

No por nada le decían la nueva reina de las finanzas, su manera de gastar era descaradamente ostentosa.

Y con su prometida, ni se diga, derrochando millones sin pensarlo para consentirla.

Vanesa parecía sentirse la vencedora de la noche, la sonrisa en su cara jamás se borró.

Disimulando, desvió la mirada hacia donde estaba Daisy.

La subasta ya iba a la mitad y Daisy ni siquiera había levantado la mano. ¿Será que no tenía dinero para comprar nada?

¿Para qué venía entonces a una subasta si no iba a comprar nada?

Después de la ronda de joyas, tocó el turno de las antigüedades y pinturas. Fue entonces cuando Daisy por fin dejó su celular a un lado, lista para participar.

La pintura que le llamaba la atención tenía un precio inicial de quinientos mil. Daisy, siguiendo el protocolo, ofreció seiscientos mil.

Enseguida, alguien más entró a la puja. Poco a poco, la cifra subió hasta llegar al millón.

Cuando Daisy se preparaba para volver a ofertar, una voz desde el centro del salón gritó:

—Cinco millones.

¿Pero qué les pasaba? ¿Quién les había enseñado a gastar así?

Daisy volteó para ver quién había ofrecido semejante cantidad. Al reconocer la cara, se quedó callada.

Era Benjamín.

No le sorprendía que fuera amigo de Vanesa; hasta la forma de pujar era igual de exagerada.

Fernando, notando que Daisy sí quería esa pintura, levantó su paleta sin dudar.

—Seis millones.

Daisy pensó que era para ella, así que no dijo nada.

Pero para su sorpresa, Benjamín volvió a levantar la paleta:

—Diez millones.

Daisy frunció el entrecejo.

—Ya se están pasando, esa pintura no lo vale.

La voz de comerciante le salía sola. Ella solo compraba lo que valía la pena.

Esta vez, no insistió. Tenía otras opciones, así que decidió esperar a la siguiente.

Benjamín, entonces, se quedó con la pintura por diez millones.

La segunda pintura que le interesaba a Daisy partía desde los cinco millones. De nuevo, Daisy fue la primera en ofertar, subiendo el precio a cinco millones quinientos mil.

No esperaba que Benjamín volviera a intervenir, subiendo de golpe a diez millones.

Daisy arrugó la frente. Ahora sí notaba que Benjamín estaba haciéndolo a propósito para fastidiarla.

Por un instante, Daisy también se dejó llevar, y levantó la paleta:

Capítulo 311 1

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