—¿Por qué dices eso? —Vanesa se puso alerta de inmediato.
—No es de ahora que Ignacio Soria y yo estamos peleados. ¿Por qué justo después de que le puse algo en la bebida a Daisy se destapó todo? Antes ya había venido a pedirme dinero, lo corrí y se fue furioso, pero nunca mencionó ningún video. Ese video yo lo borré desde hace tiempo. Si de verdad tuviera ese as bajo la manga, lo habría usado en cuanto vino a amenazarme la primera vez.
Jazmín, tras pasar una temporada fuera del país y pensar las cosas con calma, se puso a repasar todo lo que había pasado y notó varias cosas sospechosas.
—¿Por qué, si ya tenía el video, no vino a exigirme dinero? ¿Por qué prefirió hacerlo público? ¿Qué ganaba con eso?
—Y lo más raro, dos de los que me ayudaron esa noche con lo de Daisy, de plano no los puedo localizar. Les he mandado mensajes, los he llamado, y ni sus luces. Es como si se los hubiera tragado la tierra.
—¿Cómo se llaman? Pásame sus datos, yo consigo a alguien que investigue —le dijo Vanesa.
Jazmín enseguida le pasó la información y le suplicó:
—Por favor, prima, ayúdame a llegar al fondo de esto. Si de verdad Daisy está detrás, ¡no la perdones!
—No te preocupes. No pienso dejarlo así —respondió Vanesa, y sus ojos reflejaron una determinación cortante.
Justo en ese momento, Oliver le mandó un mensaje. Le compartió varias fotos y videos llenos de flores de todos los colores.
[Estoy en el rancho de flores, viendo cuáles quedan mejor. ¿Te gustan estas?]
Vanesa, que venía arrastrando un mal humor, al ver esas imágenes se le iluminó el día. Abrió el video y empezó a elegir con cuidado entre las opciones.
Oliver le explicó que esas flores las mandarían en avión la noche antes del compromiso para que estuvieran fresquitas y lucieran perfectas durante la ceremonia.
Jazmín, que estaba a su lado, ladeó la cabeza mirando la pantalla y no pudo evitar sentir un poco de envidia.
—La verdad, tu prometido sí que te consiente. Hasta viene a elegir las flores contigo, ¿eh? Ya me dio coraje de lo bonito que te trata.
El detalle de Oliver terminó por barrer cualquier nube en el ánimo de Vanesa. Volvió a sentirse de buenas y aprovechó para preguntarle por mensaje cuándo regresaría.
[Te extraño.]
Oliver le contestó:
[Aún me falta visitar un rancho de flores azules, hoy no llego.]
Vanesa bajó la mirada, desilusionada. Ella había pensado que estando ahí podrían pasar tiempo a solas y fortalecer su relación. Hasta había preparado varias sorpresas, pero al final nada de eso sirvió de mucho.


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