La reacción de Daisy fue bastante serena.
Hasta Cristian se sorprendió.
—¿No te sorprende?
¡Era Imperio Capital de Puerto Real!
—¿Por qué debería sorprenderme? —le preguntó Daisy con una sonrisa—. ¿Acaso va a dejar desamparada a su prometida?
Esa respuesta dejó a Cristian sin palabras.
—El superconductor de alta temperatura es un buen proyecto, en realidad. El problema está en la gestión comercial. Si Imperio Capital entra en juego, sí que podría salvar a Quórum Tech.
»Escuché que el señor Fuentes de Arcadia Verde estaba pensando en retirar su inversión, pero al oír este rumor, ha empezado a dudar.
—El señor Fuentes sí que es aficionado a los chismes —rio Daisy.
Tras un breve intercambio de cortesías, se despidieron.
Solo entonces Daisy llamó a Camila.
—Vámonos a cenar.
Camila, que estaba con la cabeza gacha mirando su celular, levantó la vista al oírla, asintió y rápidamente envió un mensaje.
[¡No se te ocurra asociarte con Quórum Tech!]
[Perro Castaño]: [?]
Daisy le pidió a Raúl que se desviara para recoger a Damián en el hospital, y luego todos juntos fueron a cenar a El Edén Dulce.
Damián le trajo a Daisy unos materiales para que los estudiara cuando tuviera tiempo, diciendo que le ayudarían con su examen de posgrado.
Cuando llegaron a El Edén Dulce, el gerente del restaurante les informó que la mesa que Daisy había reservado estaba ocupada.
Como disculpa, les habían asignado una en el salón norte.
Además, les harían un veinte por ciento de descuento en la cuenta.
A Daisy no le importó. Habían venido a cenar, no a admirar el paisaje.
¿Qué más daba dónde comieran?
En el salón oeste, quienes invitaban a cenar eran Oliver y Vanesa.
Esta vez, Luis llegó temprano. Se sentía culpable por haber faltado la última vez.
Así que esta vez, había venido a escondidas de su padre.
Apenas se sentó, le preguntó a Oliver:
—¿También invitaron al doctor Ferrer?

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