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Siete Años para Olvidar romance Capítulo 551

En el privado de al lado.

Jazmín se levantó indignada, ¡quería ir a romperles la boca a esas personas!

¡Qué falta de educación!

¡Andar hablando mal de la gente a sus espaldas!

Vanesa la detuvo a tiempo.

—¡Prima! ¡Están hablando de ti! —Jazmín no podía con el coraje.

Los ojos de Vanesa se tiñeron de frialdad: —No dijeron nombres ni apellidos. Si vas allá a hacer un escándalo, ¡solo vas a confirmar que se trata de mí!

Con esa advertencia, a Jazmín le cayó el veinte.

Su cara se puso aún más fea.

—¿Entonces vamos a dejar que sigan moviendo la lengua así?

¡De verdad que no lo soportaba!

Naturalmente, Vanesa tampoco lo soportaba, pero ella era racional.

Además, Oliver estaba por llegar, y no quería armar un alboroto que hiciera recordar ese pasado que no quería mencionar.

Y mucho menos quería que todo el mundo se enterara.

Así que solo le quedaba aguantarse.

—¿Cuál es la prisa? ¿Cuánto tiempo más crees que podrá seguir presumiendo?

Jazmín se detuvo un momento: —¡Cierto!

Una vez que Quórum Tech salga a bolsa, Vanesa se irá a las nubes.

Daisy, aunque se esfuerce al máximo, ya no podrá alcanzarla.

Para entonces, Vanesa obtendría la aprobación de Mario Aguilar y se casaría con éxito en la familia Aguilar.

¡Daisy solo podría quedarse mirando desde lejos!

En ese momento, ¡ya habrá tiempo de sobra para ajustar cuentas con ella, una por una!

—¿De qué platican? —preguntó Oliver al entrar.

Vanesa sonrió levemente: —Cosas de chicas.

Oliver no preguntó más.

Ella había elegido el restaurante de la señora Vargas para la comida con la intención de toparse con Fernando Vargas.

¿Quién iba a decir que Daisy también estaría aquí?

Daisy no sabía que Vanesa y los suyos estaban comiendo ahí también.

Ella había ido invitada por la señora Vargas para asistir al aniversario del restaurante.

Era tanto para cumplir con la cita como para apoyar.

Para que Mirella no siguiera hablando de otros temas, Daisy la interrumpió a tiempo, pasándole un vaso de leche de soya y cambiando de tema de paso.

—Veo que tomas buenas fotos, tal vez podrías considerar meterte a un curso de fotografía.

Mirella tenía mente de niña y fue fácil desviar su atención: —¡Daisy sí que me conoce! De hecho sí tengo ganas, ¡pero mi hermano cree que eso es perder el tiempo y no me apoya!

Dicho esto, abrazó a Daisy y confrontó a Andrés: —Hermano, Daisy me apoya para estudiar fotografía, ¿tú qué dices?

—Pues estudia —cedió Andrés.

Mirella lo miró con desprecio: —Hermano, ¿por qué eres tan doble cara? Yo te ruego un montón de tiempo y ni me pelas, Daisy dice una frase y tú aceptas luego. ¡En el futuro vas a ser un mandilón de primera!

Andrés se puso rojo hasta las orejas: —¡Come tu comida!

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