Vanesa explicó: —Tuvo que salir por un asunto, ya no tarda en volver.
Jazmín se rio a un lado: —Mi cuñado fue a prepararle una sorpresa a mi hermana.
—¿Qué sorpresa? —Luis era igual de chismoso que Jazmín.
—Si te digo la sorpresa deja de ser sorpresa, ¿no? Al rato vas a saber.
Luis se quedó con la intriga.
Justo en ese momento regresó Oliver y todos voltearon a verlo.
Al ver las caras de todos, Oliver preguntó extrañado: —¿Qué pasa? ¿Por qué se me quedan viendo?
Luis iba a abrir la boca, pero Jazmín lo jaló.
Le indicó que no arruinara la sorpresa, que así no tenía chiste.
Vanesa cambió el tema hábilmente: —¿Todavía no llega Fernando?
Apenas terminó de hablar, Fernando y Yeray entraron por la puerta.
Fernando bromeó: —¿No llegamos tarde, verdad?
—No, no. —Jazmín quitó solícita su bolsa de la silla de al lado—. Fer, siéntate.
Pero Fernando no se sentó ahí; se fue a sentar junto al profesor Domínguez, bien lejos de Jazmín.
La reacción de Yeray fue aún más fría que la de Fernando; entró y ni siquiera saludó a Vanesa.
¿Y regalos?
¡Nada de nada!
Fernando igual, parecía que solo venían a una reunión cualquiera y no a felicitarla.
Aunque a Vanesa le caló, no lo demostró y mantuvo la compostura.
Así son las relaciones humanas: en las buenas todos están, y en las malas nadie conoce a nadie.
Cuando Quórum Tech salga a bolsa, cuando entre al posgrado del Dr. Ferrer, cuando se case con Oliver...
Todos esos problemas se resolverán solos.
¡Tenía paciencia de sobra para esperar ese día!
Llegaron más invitados después y Vanesa saludó a todos uno por uno.
Vanesa le hizo una seña con la mirada para que no hiciera ruido.
La comida no se había acabado, todo podía pasar.
Pero se acabó la comida y Oliver seguía inmutable.
Vanesa andaba tan distraída que ni escuchó cuando el profesor Domínguez se despidió de ella.
Benjamín tuvo que recordarle, y entonces fue a acompañar al profesor Domínguez a la salida.
Antes de irse, el profesor le dijo a Vanesa: —El lunes a las 9 de la mañana ya se pueden consultar los resultados. Llega temprano a la facultad, el Dr. Ferrer quiere verte.
—Está bien.
Luis ya había captado la onda y exclamó maravillado: —¿El Dr. Ferrer te quiere ver? ¡Vane, eres una chingona! ¡Yo también voy! ¡Quiero ver a la genio en acción!
—Fer, ¿tú vas?
Vanesa pensó que se negaría.
Para su sorpresa, aceptó de inmediato: —Voy.

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