Cayó de rodillas frente a Daisy con un golpe seco. Con los ojos enrojecidos, la miró suplicante:
—Daisy, por favor, deja en paz a mi mamá. ¡Te lo ruego!
—Te lo suplico, déjala ir.
Jazmín no dejaba de agachar la cabeza hasta el suelo, desesperada.
Raúl reaccionó por instinto y se interpuso para proteger a Daisy, temiendo que Jazmín intentara agredirla.
Miguel, furioso, le gritó:
—¡No vengas con tus chantajes emocionales a la presidenta Ayala! ¡Tu madre rompió la ley y debe pagar las consecuencias!
Si no estuviera desesperada, Jazmín jamás habría hecho tal escena.
—Daisy, te lo ruego, no procedas contra mi madre, ¡le van a dar cadena perpetua! Por favor, ¿sí? No puedo vivir sin mi mamá, te suplico que vayas a la comisaría a firmar el perdón.
Jazmín ignoró los regaños de Miguel y siguió suplicando humillada.
Ya tenía la frente sangrando de tanto golpearse contra el suelo, pero parecía no sentir dolor y seguía haciéndolo.
Daisy la miró con indiferencia y ordenó a Miguel:
—Llama a la policía.
Al escucharla, el rostro de Jazmín se llenó de pánico.
—¡No! ¡No llames a la policía!
Ella era la única que quedaba en su familia; si la arrestaban, sería el fin.
Raúl le advirtió con voz dura:
—Vete ya, o llamo a la patrulla.
Jazmín, aterrada, huyó de inmediato.
Miguel frunció el ceño y dijo con asco:
—No le haga caso a esa loca, son puras tonterías. Vámonos, no deje que nos arruine el día. —Luego refunfuñó—: ¿Por qué la zorra Espinosa no tiene controlada a su gente? ¡Deja que anden ladrando por todos lados!
Apenas subió al coche, Daisy recibió una llamada de los investigadores: había novedades en el caso.
Victoria, que había guardado silencio hasta entonces, confesó esa mañana que ella no era la autora intelectual, sino solo una cómplice.
«Interrumpimos para una noticia urgente: la Comisión Nacional de Valores ha emitido una sanción administrativa. Vanesa, responsable de Quórum Tech, enfrenta el castigo máximo por fraude financiero grave y se le prohibirá el acceso al mercado de valores por diez años».
«Durante el proceso de salida a bolsa de Quórum Tech, Vanesa presentó informes financieros falsos y ocultó información crucial. Dada la gravedad de los hechos, podría enfrentar una pena de cinco a diez años de prisión».
«Vanesa ha sido detenida por la división de delitos económicos. Seguiremos informando».
El noticiero continuó.
También enumeraron sus escándalos anteriores: fraude académico, plagio de tesis, sobornos a profesores y el haber obligado a una mujer a abortar.
La lista de delitos llenaba varias páginas en la pantalla.
Finalmente, mostraron las imágenes de su arresto.
Llevaba el cabello alborotado y mantenía la cabeza baja todo el tiempo.
Ya no quedaba nada de la mujer orgullosa, maquillada y perfecta que solía ser.
Ahora parecía una pintura al óleo barata y despintada por la lluvia.
Sucia y miserable.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Siete Años para Olvidar