Entrar Via

Siete Años para Olvidar romance Capítulo 834

Aunque de todos modos no le haría caso.

Ricardo se quedó sin palabras.

«¿Este tipo... de verdad es el presidente Aguilar que conozco?», pensó.

¿Acaso el presidente Aguilar tenía un hermano gemelo del que nadie le había hablado?

Sin embargo, al final, Oliver no pudo conformarse con mirar desde lejos.

Todo porque vio a un viejo conocido: Hernán Vivas.

El mismo Hernán que alguna vez había intentado aprovecharse de Daisy, de quien ella logró escapar, y al que Oliver terminó destrozándole la hombría.

Por eso, en cuanto vio a Hernán acercarse a ella, Oliver dejó su copa y caminó directamente hacia Daisy.

En ese momento, ella estaba de espaldas a Oliver y no se percató de lo que hacía.

Hernán acababa de llegar y tampoco notó a Oliver en el rincón.

La razón por la que se acercó a saludar a Daisy fue porque escuchó que InnovaMex iba a colaborar con el Grupo Velarte y quería su rebanada del pastel.

Después de todo, el proyecto conjunto de ambas empresas rondaba los cien mil millones de pesos.

Cualquier migaja era suficiente para forrarse de dinero por un buen rato.

Al final, pensó que valía la pena correr el riesgo.

Así que, aunque ver a Daisy lo hacía sudar frío y le ponía los nervios de punta, se armó de valor y se acercó a saludar.

—Hola, presidenta Ayala, qué gusto verla de nuevo.

La actitud de Hernán era extremadamente cortés.

En ese tipo de eventos, Daisy tenía que mantener las apariencias, así que le devolvió el saludo por pura diplomacia.

Aprovechando el momento, Hernán sacó el tema de la colaboración entre InnovaMex y el Grupo Velarte:

—Me enteré de que planean desarrollar juntos el proyecto de la interfaz cerebro-computadora. Me llama bastante la atención. Ya he invertido en proyectos similares antes y tengo algo de experiencia. Tal vez pueda darle algún consejo, presidenta Ayala.

Eran meras palabras de cortesía y Daisy le respondió con tranquilidad.

Aun así, no dejaba de sorprenderse por el agudo instinto comercial de Hernán.

Al ver que Daisy no lo rechazaba de tajo, Hernán quiso aprovechar la oportunidad para profundizar en la plática.

Pero, como se trataba de secretos corporativos, decidió acercarse un poco más para hablar en confianza.

Quién iba a decir que, apenas dio medio paso, alguien lo empujaría de pronto por la espalda.

Lo tomó totalmente desprevenido y la fuerza del empujón casi lo hace caer al suelo.

Por suerte, alguien estiró el brazo y lo sostuvo.

Una vez que recuperó el equilibrio, gritó por inercia:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Siete Años para Olvidar