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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 1806

Ese rostro le resultaba completamente desconocido, y sin embargo, Carol sentía que ya lo había visto antes.

Era como si lo hubiera cruzado en algún momento de su vida, pero también tenía la sensación contraria: tal vez no.

Y esa sensación no le gustaba nada...

Carol frunció el ceño, y sin poder evitarlo, su mirada se volvió un poco hostil.

—Ven, querido, acércate a saludar a Carol —llamó Cora.

Timur, con un aire moderno y elegante, las manos metidas en los bolsillos del abrigo, se acercó sonriendo.

Cora lo tomó del brazo para presentarlo:

—Te presento, Carol, ella es la anfitriona de Grupo Regio Bello.

Timur miró a Carol, y aunque parecía no darse cuenta de la hostilidad en sus ojos, le extendió la mano de manera muy cortés y, con un español marcado por su acento extranjero, la saludó:

—¡Señora Bello, un gusto conocerla!

Carol lo miró con recelo, dudó un segundo, y luego le dio la mano apenas por un instante antes de retirarla rápidamente.

—Hola —respondió, seca.

Timur mantuvo su sonrisa amable:

—Cora me contó que te gustan mucho los postres de mi pastelería. Eres bienvenida cuando quieras, la casa invita.

Carol asintió con indiferencia.

—...Gracias.

Dentro del auto, Laín entrecerró los ojos, observando la escena a través de la ventana.

Miro, que ya se había despertado, preguntó curioso:

—¿Qué estás mirando?

—A mamá —respondió Laín.

Miro se frotó los ojos y miró hacia afuera.

—¿Quiénes son los que están con ella?

—La mujer es la prima de don Ramiro, y el otro es el dueño de la pastelería Primer Amor. Investígalo —dijo Laín, serio.

—¿A quién investigo?

—Al dueño, Timur, el de Primer Amor.

Miro lo miró extrañado.

—¿Por qué quieres que lo investigue?

—¿No ves cómo está mamá? Todo el cuerpo tenso, como si estuviera en alerta. Ese tipo seguro trae algo raro.

Miro observó un rato y luego asintió.

—Déjamelo a mí, yo averiguo.

—Bien.

—Mamá, ¿tienes algún problema con ese señor? —preguntó de pronto Laín.

Carol se sorprendió.

—¿Por qué lo dices?

—Te noté muy tensa cuando hablabas con él.

—¿Tan obvia fui? —preguntó Carol, un poco avergonzada.

—No tanto, pero yo me di cuenta. Parecía que no te caía bien.

Carol soltó un suspiro largo.

—No sé qué me pasa. No lo conozco, nunca había hablado con él, pero verlo me da una sensación rara, como si ya lo hubiera visto antes... y, aun así, me resulta desconocido. Pero lo más extraño es que, sin razón, me cae mal. Es como si en otra vida hubiéramos sido enemigos. Mejor mantener distancia.

Miro y Laín se miraron entre ellos, cómplices y silenciosos.

Carol le pidió al chofer que arrancara el auto. Sacó el celular y, mientras se acomodaba, mandó un mensaje al grupo, etiquetando a Samira:

"Acabo de ver a Timur, ¡me dio un susto!"

Samira respondió enseguida:

"¿Qué pasó? ¿Todo bien?"

Carol escribió:

"Es raro, es la primera vez que lo veo, pero siento que ya lo conocía. Lo peor es que, sin razón, me cae fatal, me da muy mala espina."

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