Carol frunció el ceño y preguntó:
—¿Tú sabes lo que es querer a alguien?—
—Querer a alguien puede ser respeto, comprensión, confianza, protección, compañía, muchas cosas... pero nunca puede ser obligar a alguien a estar contigo por la fuerza.—
La voz de Enrique seguía tranquila y suave, sin alterarse:
—Querer es un sentimiento complejo, con muchas capas. Cada quien lo entiende a su manera.—
—Para mí es algo sencillo: yo te quiero más de lo que me quiero a mí mismo, y no exagero al decir que daría la vida por ti.—
—Si tú vives, yo vivo. Si tú mueres, yo me voy contigo. Así de simple.—
—Y pienso que, si uno de verdad quiere, no debería separarse nunca. Deberíamos estar juntos.—
Carol volvió a preguntar:
—¿Y si yo no te quiero? ¿Qué pasa si yo no te quiero y aun así me obligas a estar contigo? ¿Eso cómo se llama?—
Enrique guardó silencio.
Carol, ya con la voz tensa y al borde de las lágrimas, siguió:
—Nada de lo que has hecho me ha hecho sentir tu cariño, solo desprecio y rabia.—
—Sabías perfectamente lo mucho que quiero a Sami, y aun así la dañaste una y otra vez, hasta ponerla al borde de la muerte.—
—Sabías que yo quiero a Aspen, no a ti, y aun así nunca has parado de intentar separarnos.—
—Has hecho de todo para que me aleje del hombre que amo, para que me aparte de mis propios hijos.—
—Todo lo que haces, absolutamente todo, solo me hace daño.—
—No me has dado un solo momento de paz, solo odio y repulsión.—
—¡Enrique, si matar no fuera un delito, juro que te mataría!—
Enrique respiró entrecortadamente y explotó:
—¡Ya basta!—
La interrumpió de golpe, y su voz, normalmente suave, ahora dejaba ver todo su enojo.
Tardó unos segundos en calmarse, y cuando volvió a hablar, su tono había regresado al de siempre, suave y controlado:
—Estás muy alterada. Cuando nos veamos, lo hablamos tranquilos.—
Dicho esto, Enrique colgó sin más.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo