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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 1984

Orion vio que la pequeña Tesoro estaba a punto de llorar, así que enseguida se olvidó de enseñarle a hacer pastelitos de nata.

—¡Come! Tesoro, come, todo es para ti —le dijo con una sonrisa.

Al escuchar eso, la niña aspiró por la nariz, contuvo las lágrimas y enseguida se animó.

—¿Tú no quieres, padrino? —preguntó, con sus ojitos curiosos.

Orion negó con la cabeza, divertido.

—No, tu padrino no quiere. Tesoro, todo para ti.

La niña, muy obediente, se fue corriendo donde estaba Samira y le preguntó:

—¿Madrina Samira, tú tampoco quieres?

Samira le sonrió:

—Tampoco quiero, Tesoro. Disfrútalos tú.

—¿Entonces sí puedo comerlos todos?

—Sí, claro.

Tesoro se sentó junto a la mesita de centro, moviendo contenta las piernitas mientras comía.

Orion volvió junto a Samira y le comentó en voz baja:

—Nuestra Tesoro es una tragona de primera.

Samira entrecerró los ojos y le respondió:

—¿Ya te diste cuenta de que es difícil enseñarle las matemáticas?

Orion se encogió de hombros.

—No es que sea difícil, es que no he usado el método correcto. En la cabeza de esta glotona sólo hay comida. Cuando termine, le vuelvo a intentar enseñar.

Tesoro se comió dos pastelitos de nata y luego picoteó otras cositas.

Cuando se sintió llena, ella solita agarró una servilleta, se limpió las manos y la boquita. Muy bien portada, la verdad.

Samira comentó:

—Tesoro sólo tiene problemas para estudiar, en lo demás es un sol.

Orion, seguro de sí mismo, dijo:

—Ya verás que la voy a convertir en una niña ejemplar en todo.

Se acercó a la niña y le preguntó:

—¿Tesoro, ya comiste bien?

Ella asintió, feliz.

—¡Sí, padrino! Oye, ¿cuándo va a despertar el hermanito? Quiero jugar con él.

Entonces Orion sacó una hoja con algunas sumas y restas súper sencillas.

—Si aprendes esto, podrás jugar con tu hermanito.

Tesoro hizo pucheros; no quería estudiar, pero sí quería jugar con el hermanito.

Se rascó la cabeza, se acercó a ver las preguntas y, de repente, sus ojos brillaron:

—¡Eso sí lo sé! ¡Uno menos cero es uno! ¡Dos menos cero es dos! ¡Tres menos cero es tres...!

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