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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2021

Carol miró a Tania, que estaba totalmente empapada y temblando, y sintió cómo se le llenaban los ojos de lágrimas de pura impotencia.

Mientras le secaba el cabello mojado con una toalla, no pudo evitar regañarla:

—¡¿Eres tonta o qué, Tania?!—

Tania tenía los labios morados de frío y apenas podía hablar, pero la tristeza se le notaba en la voz:

—Yo solo quería verlo... pero él no quiere saber nada de mí... ¡me evita todo el tiempo!—

Carol frunció el ceño, molesta y preocupada a la vez:

—¿Y por eso te quedaste plantada bajo la lluvia frente a su puerta? ¿Qué, esperabas que le diera lástima verte así?—

Tania negó con la cabeza, a punto de llorar:

—No, no quiero que me tenga lástima. Solo quiero saber cómo está... Me da miedo que se haga daño, nunca se cuida, si le pasa algo ni se lo toma en serio...—

—Solo quería verlo, saber si estaba bien y ya. Si él me dejara verlo aunque sea un minuto, yo me quedaría tranquila...—

—Pero ni siquiera eso... no me habla, no me deja acercarme...—

Carol sentía un nudo en la garganta, una mezcla de cariño y coraje, y por primera vez se atrevió a hablarle sin rodeos:

—Tania, tú quieres verlo, pero él no quiere verte a ti. Si se esconde de ti, ¿no te das cuenta de lo que significa?—

—Tienes que despertar, ¿sí? ¿Sabes cómo se llama lo que estás haciendo ahora?—

—Para decirlo bonito, se llama insistir demasiado. Pero siendo realistas, es acoso. ¡Estás yendo demasiado lejos!—

—Tienes derecho a querer a Gael, pero él también tiene derecho a no querer estar contigo.—

—No es culpa suya no corresponderte, pero sí está mal que tú lo busques y lo busques aunque te rechace.—

—Hazme caso, Tania, ya no te lastimes más. Déjalo ir de una vez por todas.—

Carol solo le hablaba así porque realmente le dolía verla sufrir así. Nada de andar esperando, ni de dar más vueltas. Era momento de ponerle fin.

Tania se tapó la boca con la mano y, de repente, se lanzó a los brazos de Carol, llorando desconsolada:

—Yo las llevo, vamos.—

Carol no discutió más y, aunque Tania no quería, la arrastró fuera de ahí.

Aspen caminó hasta la puerta de la casa de Gael y, con solo acercarse, la puerta se abrió automáticamente.

Adentro todo estaba en penumbras; no había ni una sola luz encendida.

Aspen entró y la luz del recibidor se encendió sola. Se quitó la chaqueta empapada, se puso las pantuflas y se adentró en la casa.

La sala estaba completamente oscura. Aspen encendió las luces y, de pronto, toda la casa se iluminó como si fuera de día.

El lugar era igual que Gael: moderno, oscuro, frío, impecable. Parecía una casa de catálogo, sin vida, como si nadie viviera ahí.

Gael estaba parado frente a los ventanales, vestido con ropa de casa oscura, con el ceño fruncido, claramente incómodo.

Parecía un niño que sabe que hizo algo mal y no sabe cómo enfrentar a sus papás.

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