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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2063

Cuando el asunto se volvió demasiado intenso, Orion apartó las sábanas de un tirón y se metió directo en la cama con Samira.

El roce de sus cuerpos encendió una chispa que no tardó en volverse incendio.

Orion dejó sus labios y se dedicó a mordisquearle la oreja y la barbilla. Su mano, ardiente, se posó en la cintura de Samira y fue subiendo despacio, recorriendo su espalda desnuda con caricias lentas.

Samira, con los ojos cerrados y mordiendo sus propios labios, echó la cabeza hacia atrás. Sus dedos se enredaron en el cabello corto de Orion, mientras respiraba entrecortadamente.

Sus cuerpos y almas se fundieron en un mismo deseo, llevándolos casi al límite.

De repente, Nano soltó un gemido, como si estuviera a punto de despertar, medio llorando, medio despierto.

Samira recuperó la lucidez de golpe.

Empujó a Orion con firmeza, frenándolo antes de que siguiera con sus locuras, y le habló en voz baja, casi susurrando:

—¡Nano ya casi despierta! Mi mamá y Olivia van a venir en cualquier momento, ¿te quieres buscar un problema o qué?—

Orion estaba que ardía, frustrado y sin poder más.

—Sami…—

Pero Samira no cedió.

—¡Ahora no se puede! Ni te lo imagines…—

Con cara de niño regañado, Orion insistió:

—Tranquila, ya cerré la puerta con llave. No pueden entrar.—

Samira seguía negándose.

—Está Nano aquí, no puedo relajarme.—

Sin pensarlo, Orion soltó:

—Lo saco del cuarto.—

Samira reaccionó enseguida y le dio una palmada.

—¿Qué te pasa? ¿Te crees el padrastro malvado o qué?—

Orion hundió la cabeza en su hombro, callado y sintiéndose herido.

Samira sintió ternura por él y trató de calmarlo:

—Aguanta tantito más, ya casi soy libre.—

Orion guardó silencio un rato, luego le mordió el cuello con fuerza.

—Que sepas que me lo debes, después me lo pagas…—

Samira tragó saliva, cambiando de tema para distraerlo:

—¿Cómo sabes que mi mamá y Olivia no están en la casa?—

Orion respondió:

—Antes de venir pregunté, tengo a alguien que me avisa.—

—¿Entonces por qué entraste por la ventana?—

—Por miedo a que mi papá me viera. Ayer mi mamá me puso a arrodillarme en el cuarto del altar, pero me escapé. Mi papá todavía no me ve, y si me agarra, seguro me suelta una regañada de aquellas.—

Orion, con sus ojos entrecerrados, le dio un beso en los labios.

—A ver, dime “hermano” aunque sea una vez.—

Con esa mirada pícara, Samira sintió que el corazón le latía más rápido y la cara le ardía.

—¡Ya deja de decir tonterías! Mejor dime, ¿por qué no me contaste que ayer Tania tuvo problemas en el Bar Ebrios Contentos?—

Orion le devolvió la pregunta:

—¿Y tú cómo te enteraste?—

—Tania nos contó esta mañana, y Carol le preguntó a Aspen. Dicen que lo de la familia de Iman fue cosa de Gael.—

Orion asintió:

—Sí, fue él. Pero yo sabía que Tania no saldría lastimada, por eso no te lo mencioné.—

Samira suspiró.

—No entiendo qué le pasa… Se nota que la quiere, pero se la pasa huyendo. Si sigue así, tarde o temprano va a perderla.—

Orion comentó:

—Ayer ya le dije, se va a quedar solo y bien merecido. Tú tranquila, yo no voy a ser como él.—

—Jamás te voy a hacer sufrir, cada día voy a quererte más, para que vivas como reina.—

Samira le sonrió de nuevo. Sentía que ya estaba viviendo en el paraíso.

—Ya, deja la charla, mejor vete. En cualquier momento llegan mi mamá y Olivia, y si te ven aquí, te va a ir mal.—

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