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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2106

Arriba, en una de las habitaciones, también se respiraba un ambiente animado y bullicioso.

Además de Samira, Tania y Rufina Hidalgo Fuentes, estaban presentes la prima de Orión y varias chicas de familias acomodadas.

Todas miraban con curiosidad el enorme paquete que acababan de traer.

—¿Y ese regalo tan grande? —preguntó una—. ¿Quién se lo mandó a Nano?

—¿No será un muñeco gigante de Superman, de esos que se mandan a hacer por encargo? —aventuró otra, entre risas.

Betta, la prima de Orión, levantó el paquete para tantear su peso.

—No lo parece… está bastante pesado —comentó, intrigada.

Antes de que pudieran adivinar qué contenía el misterioso paquete, apareció Tesoro con su vestido de princesa, radiante de felicidad, entrando corriendo en la habitación.

—¡Nano! ¡Ya llegué! —anunció, encantada.

Nano, que estaba dormido en su cuna, abrió los ojos de inmediato, como si le hubieran dado cuerda. Comenzó a mover sus piernitas con emoción y soltó un gritito alegre.

Rufina, que estaba a su lado, no pudo evitar derretirse.

—Con razón dicen que Nano adora a Tesoro, ¿eh? Miren cómo se despierta en cuanto escucha su voz —dijo, divertida y llena de ternura.

Tesoro se asomó sobre la baranda de la cuna.

—¡Hola! —saludó con una gran sonrisa.

Nano contestó con una risa escandalosa, de esas que sólo provocan los bebés cuando se sienten realmente felices.

Betta no perdió la oportunidad de bromear.

—¡Vaya, vaya! ¡Tan chiquito y ya se le nota el gusto por las niñas lindas! —soltó entre risas.

Todas se unieron a la broma.

—Desde pequeño sabe apreciar la belleza, ¡imagínense cuando crezca!

—Seguro que será más galán que su papá, y hasta termina con una esposa más guapa que su mamá —agregó otra, entre carcajadas.

Samira sonrió. Ya estaba acostumbrada al comportamiento de Nano y, con cariño, le acarició el cabello a Tesoro mientras le decía a las demás:

—A Nano de verdad le encanta su hermanita Tesoro. Orión puede pasarse horas tratando de hacerlo reír y nada, pero apenas escucha la voz de Tesoro, se le ilumina la cara y se ríe a carcajadas.

Tania, con la mirada llena de amor, añadió:

—¡Es que Tesoro es un encanto! ¿Cómo no va a gustarle a Nano? Si hasta nosotras estamos enamoradas de ella.

Las demás chicas también comenzaron a elogiarla.

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