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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2243

Al atardecer, Rafael y Beatriz llegaron al hospital para llevar la cena.

Habían cocinado seis platillos, una sopa, y además traían arroz y una ensalada fría.

Tania acababa de pasar por una operación, así que solo podía tomar un poco de sopa, pero la verdad era que toda esa comida la habían preparado pensando en Gael.

Ahora que Gael y Tania habían hecho pública su relación, ya todo el mundo sabía que lo suyo iba en serio.

Eso también había cambiado la manera en que los papás de Tania veían a Gael.

Ya no era solo el amigo, ahora tenía un lugar definido: era el futuro yerno, así, con todas las letras.

Todavía no era oficial, pero Rafael y Beatriz ya no podían evitar encariñarse con él, como si fuera de la familia.

Era curioso, pero así pasaba muchas veces. Los suegros solían tratar muy bien a sus yernos, los consentían de verdad, con cariño sincero.

En cambio, era raro ver a una suegra queriendo tanto a su nuera. Los suegros pensaban que si trataban bien al yerno, él cuidaría mejor a su hija.

Pero las suegras muchas veces ni se lo planteaban. Algunas, incluso, hasta se ponían celosas si veían que su hijo trataba bien a la esposa.

Suegras comprensivas, como Olivia, había pocas en el mundo.

Rafael y Beatriz bajaron del coche cargando los tuppers, cuando de pronto se toparon con una multitud: eran los tíos y tías de Sebastián, primos y demás familiares. Entre todos, sumaban más de veinte personas.

Como los conocían, Rafael y Beatriz saludaron de inmediato.

—Qué coincidencia, ¿también vienen a ver a Sebastián? —dijo Rafael, tratando de sonar amable.

Pero la familia de Sebastián les respondió con miradas duras y ceños fruncidos.

—Sí que es coincidencia —contestó una tía, con tono cortante—. Justo íbamos a buscarlos, y miren, nos los topamos primero. El mundo es un pañuelo, ¿verdad?

Rafael y Beatriz se quedaron unos segundos en silencio, sin entender de inmediato por qué ese recibimiento tan frío. Luego cayeron en cuenta. Seguramente, la familia de Sebastián estaba molesta con ellos por todo lo que había pasado con Tania.

Beatriz sentía algo de culpa, pero tampoco sabía cómo explicarles lo sucedido. Porque, la verdad, Sebastián era un buen muchacho y sí lo sentían por él, pero Tania no le había hecho nada malo a la familia Cervantes.

Después de tantos años, Sebastián nunca se había declarado. Jamás estuvieron juntos.

¿Entonces, de quién era la culpa?

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