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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2259

—El piso está frío, vuelve a la cama —dijo Gael.

Tania había bajado tan rápido que ni le dio tiempo de ponerse las pantuflas y ahora estaba descalza sobre el suelo helado.

Ella lo abrazó por la cintura, negando con la cabeza. No quería soltarlo ni por un segundo.

Gael dudó un poco, pero al final la levantó un poquito y le dijo, —Pisa sobre mis zapatos—.

Tania sintió el corazón a mil por hora, pero obedeció. Se subió descalza sobre los pies de él, abrazándolo fuerte y levantando la cara para mirarlo.

Gael bajó la mirada y se quedó atrapado en los ojos de Tania. Tragó saliva, nervioso.

Pero al instante siguiente, desvió la vista con torpeza.

Tania lo vio así, tan guapo, tan dulce y tan inocente, que no pudo evitar derretirse por dentro.

Él estaba completamente rojo, respirando agitado, ¡de verdad parecía un niño demasiado puro para este mundo!

Tania se puso de puntitas y lo besó.

Gael no se apartó, al contrario, se inclinó para corresponderle.

Pero de repente, la voz de Orion retumbó en la habitación: —¡Vámonos ya!—

El corazón de Tania dio un brinco y de la pena se escondió de inmediato en el pecho de Gael.

El beso apenas había comenzado y ya se había acabado. ¡Gael se quedó con todas las ganas!

Apenas y sus labios se rozaron.

Orion, lejos de disculparse por interrumpir, se burló:

—Ay, ay, ay, ¿qué estoy viendo aquí? ¡El crack Gael! ¿Qué te traes, eh?—

Tania quería que la tierra se la tragara. Soltó a Gael y salió corriendo hacia la otra habitación.

—Yo... sólo quería ver si Carol y Sami ya estaban listas—, murmuró para justificarse.

Gael, sintiendo el vacío en sus brazos, se quedó mirando el camino por donde se fue Tania, y luego volteó a mirar a Orion, ahora con cara de pocos amigos.

Hace un segundo parecía un perrito tierno, ahora era un lobo furioso.

Orion entrecerró los ojos, divertido, y bajó la voz para seguir molestando:

—Gael, tú eres virgen, ¿no? ¿Seguro sabes lo que hay que hacer en la cama? ¿Quieres que te pase unos trucos?—

A Gael la sangre le subió de golpe a la cara.

Estaba tan rojo que hasta las orejas y el cuello se le pusieron colorados.

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