Aspen la miró con ternura.
—Tú ya sufriste bastante por mi culpa, ya pasaste por muchas cosas difíciles. No puedo permitir que vuelvas a sentirte mal, ni que te quedes con ningún remordimiento —le dijo con voz suave—. Todo lo que otras mujeres no tienen, tú puedes tenerlo; y todo lo que ellas sí tienen, tú también lo tendrás.
Al escuchar eso, Carol se sintió profundamente conmovida.
—Con que me quieras es suficiente, yo no me siento mal —le respondió, con una sonrisa sincera.
Aspen siguió hablando:
—Además, ya preparé la boda. No puedo hacerte una sorpresa con eso, porque tenemos que hacer las fotos, preparar el ensayo… Tú eres la protagonista, no puedo ocultártelo.
Carol alzó el rostro con sorpresa.
—¿Todavía hay boda? —preguntó, incrédula.
Aspen le sonrió con cariño.
—Sí, la fecha ya está puesta. Es a finales del mes que viene, la escogió mi papá.
—¿Tan pronto? —dijo Carol, preocupada—. No tenemos fotos, no tenemos invitaciones, organizar una boda es un lío… ¿Nos va a alcanzar el tiempo, sólo en un mes?
—Sí, tranquila, ya tengo todo arreglado. Estos días tomamos las fotos y empezamos a mandar las invitaciones.
Carol preguntó:
—¿Y los familiares y amigos de tu papá qué? ¿Van a venir hasta Puerto Rafe?
—No, mis papás dijeron que hagamos la boda aquí. Después, cuando vayamos a Ciudad Pacífico, hacemos una fiesta de agradecimiento allá, y listo.
Carol volvió a preguntar:
—¿Y cómo quieres hacer la boda?
Aspen le devolvió la pregunta:
—¿Tú tienes alguna idea?
—Pues… no quiero algo tan llamativo —admitió Carol, un poco apenada.
Aspen sonrió.
—Ya me lo imaginaba. Por eso no pensé en invitar a tanta gente, sólo a los que conocemos, los que ya te caen bien.
Carol asintió emocionada.
—¡Sí!
Aspen continuó:
—Don Monroy y Luca se encargaron de tu vestido de novia. Ya lo vi, es hermoso, te queda perfecto. Carol, te juro que serás la novia más bonita del mundo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo