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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2566

La abuela frunció el ceño y dijo:

—Mira, nosotros, los viejos, lo sabemos bien porque lo hemos vivido en carne propia. Por eso, nuestro mayor sueño es ver a nuestro país en la cima del mundo, que nuestra gente nunca más vuelva a ser pisoteada, que pueda mirar a los demás desde lo alto, con la frente en alto.

—Eso sí, hacerse fuerte no es para abusar de los demás, es para poder protegerse— continuó con firmeza—. Nuestros ancestros, a punta de sangre y sudor, nos enseñaron que uno tiene que saber defenderse, porque si no, te pasan por encima.

—No todos en este mundo buscan la paz— dijo, bajando la voz—. Siempre va a haber gente que quiera armar líos, provocar guerras. Solo si somos lo suficientemente fuertes, vamos a poder proteger nuestro pequeño hogar y mantener la paz.

—¿Me entiendes, verdad?—

Aspen asintió con fuerza.

—¡Sí, abuela! No te preocupes, yo y los chicos lo tenemos claro.

La abuela sonrió con alivio.

—Quién sabe si nosotros alcancemos a ver a nuestro país allá arriba, dominando el mundo, pero igual tenemos que esforzarnos por eso.

—A lo mejor no nos toque a nosotros, pero seguro que nuestros hijos o nuestros nietos lo verán. Nuestra tarea es dejarles un país fuerte, tanto como podamos. Si podemos avanzar un paso más, aunque sea poquito, ya es ganancia.

Aspen escuchó en silencio, con un respeto enorme brillando en sus ojos.

La mentalidad y la entrega de esos ancianos era algo que de verdad inspiraba admiración.

A sus setenta u ochenta años, cuando podrían estar disfrutando tranquilos de la familia, seguían metidos en las montañas, pensando en el bien de su gente, luchando por dejarle un mejor futuro a los que venían detrás.

¿Cómo no admirarlos?

Aspen conversó un rato más con la abuela y luego se levantó para buscar al tercer abuelo.

Apenas salió del cuarto, se topó con Carol en el pasillo.

—¿Carol? ¿Vienes a ver a la abuela?—

—Sí, tengo que preguntarle algo— respondió Carol sin mirarlo mucho, apurada, y entró directo—. Abuela...

Aspen solo la siguió con la mirada. Carol estaba tan absorta estos días, preocupada por el veneno en el cuerpo del segundo abuelo, que no tenía cabeza para otra cosa.

Él lo entendía, así que prefirió no molestarla y siguió su camino para buscar al tercer abuelo.

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