Orion entrecerró los ojos. —¿Confías en mí?
Darío fue sincero.
—La situación no podría ser peor. Si no intervenimos, el señor Enríquez no tiene ninguna esperanza de vivir, ¡y yo tampoco tendré un buen final! Estoy dispuesto a seguir sus órdenes, ¡a jugármela!
Orion asintió.
—Me gusta la gente leal como tú. En realidad, no hay mucho que podamos hacer ahora. No somos médicos, no podemos desintoxicarlo ni salvarlo. Lo único que podemos hacer es ganar tiempo.
»De camino hacia acá, me puse al día. La condición del señor Enríquez se ha deteriorado rápidamente en los últimos tres días. Sospecho que el culpable, impaciente, ha aumentado la dosis para acabar con su vida de inmediato.
»Con este dosier del proyecto en juego, no se atreverán a dejar que el señor Enríquez muera tan fácilmente.
»Primero, tenemos que hacerles ver que este proyecto ofrece enormes beneficios. Segundo, debemos mostrar nuestra intención de colaborar con el señor Enríquez.
»Sin embargo, no podemos cerrarles todas las puertas. De manera sutil, tenemos que insinuar que si el señor Enríquez muere, pero otros miembros de la familia Enríquez son fiables, la colaboración podría continuar.
—Entendido —dijo Darío asintiendo.
—Esos viejos directores no se han ido —continuó Orion—. En un rato, ve y preséntales el proyecto.
»Les dirás que ya lo conocías de las negociaciones previas entre el señor Enríquez y la familia Hidalgo, pero que no dijiste nada por el acuerdo de confidencialidad. Ahora que los Hidalgo lo han sacado a la luz, ya no es necesario guardar el secreto.
»Gracias a este proyecto, estarás a salvo por un tiempo. Rodrigo no se atreverá a meterse contigo tan fácilmente.
Darío volvió a asentir. —¡De acuerdo!
—Concéntrate en el proyecto por ahora —dijo Orion—. Yo me encargaré de que alguien vigile al señor Enríquez. Tienes que estar alerta y hacerles creer que este proyecto es real.
Darío asintió una vez más. —¡Entendido!
—¿Tienes alguna otra pregunta? —inquirió Orion.
—Parece un sueño. No me imaginaba que, en esta situación, el señor Enríquez aún pudiera recibir ayuda. Nuestro joven Eric… —Darío suspiró—. La verdad es que nunca contamos con él. Ahora es un hombre del Estado, arriesgando su vida por el país. No nos atrevemos a molestarlo con asuntos familiares.
—Él arriesga su vida por el país, y el país no abandonará a su familia. Cuando una persona actúa con rectitud, hasta el cielo la favorece.
Con la situación actual de la familia Enríquez, si no fuera por el inesperado encuentro entre Eric y Tesoro, Benjamín estaría condenado a morir.
Orion recordó algo y añadió:
—Si esta vez logramos ayudar al señor Enríquez a superar esta crisis, y en el futuro surge algún conflicto entre la familia Enríquez y la familia Hidalgo, recuerda interceder por los Hidalgo. Aunque estoy aquí por un favor, nuestra familia también ha hecho un gran sacrificio.
Darío miró a Orion, desconcertado. —¿Un conflicto?
Entendía que arriesgar toda la fortuna de la familia Hidalgo para ayudar requería una gran determinación.
Pero no entendía por qué podría haber un conflicto entre los Hidalgo y los Enríquez.
—Señor Orion, ¿a qué se refiere con un conflicto?
Orion entrecerró los ojos.
—No te preocupes. Solo es un comentario al aire, no es seguro que ocurra.
—…Ah, de acuerdo.
El teléfono de Orion sonó. Vio que era Samira Suero.
Una sonrisa asomó en sus ojos. Le dijo a Darío:
—Saldré a contestar una llamada. Mientras tanto, repasa bien el dosier del proyecto para que puedas presentárselo a esa gente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo