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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3442

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A pesar de todo, Thor subió al piso de cirugías.

Al ver a los padres de César, su rostro se llenó de arrepentimiento.

—Señor, Señora Ramiro... lamento mucho haberlos asustado de esta manera. Perdónenme.

No sentía que le debiera una disculpa a César por la pelea en sí, pero sí se sentía mal por la angustia que les estaba causando a los padres de su amigo.

Ambos lo miraron con expresiones indescifrables.

Aunque les dolía en el alma ver a su hijo en ese estado, conocían a Thor de toda la vida. Sabían que no era un mal tipo y que no habría llegado a los golpes sin un motivo de peso.

En lugar de reclamarle, sintieron cierta lástima por él.

Thor, César y Orion, en sus tiempos mozos, habían sido un trío de donjuanes despreocupados. Según sabían, Valentina era la primera mujer que había logrado que Thor sentara cabeza y se enamorara perdidamente.

Qué ironía que resultara ser una manipuladora...

Cuando Thor descubriera la verdad, la caída iba a ser devastadora para él.

La Señora Ramiro soltó un suspiro cansado.

—No te preocupes, muchacho. Sabemos lo unidos que son César y tú. Estamos seguros de que no fue intencional.

Esa comprensión solo hizo que Thor se sintiera más miserable. Con un nudo en la garganta, asintió y se dirigió hacia donde estaban Aspen y Orion.

Ambos se encontraban en la zona de fumadores. Al verlo acercarse, lo evaluaron en silencio.

—¿Qué dijeron Carol y el Dr. Nathan? —preguntó Thor al llegar.

—Que su vida no corre peligro —respondió Orion—. Pero la recuperación va a ser un infierno.

—¿Por qué tuvieron que operarlo?

—No estamos seguros de los detalles. Mencionaron algo de un coágulo o presión en el cerebro —dijo Orion encogiéndose de hombros.

Thor frunció el ceño, abrumado.

—¿Qué pasa? ¿Ahora resulta que sí te importa? —lo provocó Orion.

Thor se puso un cigarrillo en los labios, pero al buscar en sus bolsillos notó que no tenía encendedor. Le pidió fuego a Orion, dio una calada profunda y soltó el humo antes de hablar.

—Nunca quise lastimarlo. Fue un accidente.

Orion suspiró y le dio unas palmaditas en el hombro.

—Me das lástima, hermano.

Thor lo miró confundido, y luego su expresión se endureció.

—¿Sabes algo, verdad?

Orion asintió.

—Sé por qué se agarraron a golpes.

Thor no perdió el tiempo y se puso a la defensiva.

—Tú lo ves desde afuera, dime, ¿estoy mal yo? Si él se pasara el día hablando pestes de Samira frente a ti, ¿qué harías? ¡¿Acaso no te volverías loco de rabia?!

—...Claro que me enojaría. Te entiendo perfectamente —concedió Orion.

Sabía que no tenía caso discutir. Cuando alguien está embobado de amor, es inútil tratar de razonar con él.

Al escuchar eso, Thor sintió que había encontrado a un aliado. Se desahogó durante largo rato, escupiendo toda la frustración que llevaba acumulada.

Cuando terminó, dio otra calada al cigarrillo y miró a sus dos amigos.

—Díganme, ¿cómo arreglo este desastre? Por un lado está mi mejor amigo, por el otro, la mujer que amo. ¿Qué tengo que hacer para que dejen de chocar?

Aspen lo miró fríamente.

—El problema ya está resuelto.

Thor parpadeó, confundido.

—¿Eh? ¿Cuándo se resolvió? Yo no he visto nada resuelto.

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