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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3443

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Aspen asintió lentamente.

—Sí.

Carol, preocupada, insistió:

—Sé que Thor es exasperante en este momento, pero desde su punto de vista, está defendiendo a su pareja. ¿Acaso César no puede entender un poco su posición?

—No sabemos exactamente qué le dijo Thor durante la pelea, pero debió ser algo imperdonable para lastimarlo de esa manera.

—... ¿De verdad César está dispuesto a tirar a la basura años de amistad? —murmuró Carol, aún incrédula.

—Por el momento, sí.

Carol suspiró.

—Supongo que nadie sabe lo que pesa el saco más que el que lo carga. César debe tener sus propios motivos para llegar a ese extremo. Pero, al final del día, ¡todo esto es por culpa de esa arpía de Valentina! ¡Mañana mismo voy a ir a buscarla y a ponerla en su lugar!

Aspen tomó la mano de su esposa.

—Primero sácatela de la cabeza por hoy. En cuanto lleguemos a casa, te vas directo a descansar. Duerme hasta que el cuerpo te lo pida y, cuando despiertes con energía, entonces planeas cómo destrozarla.

Carol sonrió y asintió.

—¿Y tú? ¿Mañana tienes que levantarte temprano para ir a la oficina?

—No —respondió él, negando con la cabeza—. Me quedaré en casa abrazando a mi esposa.

Ella se rió y recostó la cabeza en el hombro de su marido.

—De pronto le veo la gran ventaja a ser la esposa del jefe. Mi esposo puede quedarse en casa conmigo cuando se le dé la gana.

Aspen le acarició el cabello con ternura, mirándola con adoración.

...

Al día siguiente.

Carol durmió hasta las dos de la tarde, y Aspen se quedó a su lado todo ese tiempo.

Al levantarse, ambos fueron al baño a arreglarse.

Mientras se lavaba la cara, Carol le preguntó:

—¿Cómo sigue el abuelo menor?

—Tengo gente pendiente, pero por ahora no hay novedades. No ha salido del santuario ancestral en todo el día.

—¿Y no ha comido nada?

—Dio instrucciones de que nadie lo interrumpiera cuando entró. Pero no te preocupes, ordené que le prepararan comida de antemano; no pasará hambre. Además, está ahí para honrar la memoria de sus padres, no es un castigo autoinfligido. No se dejará morir de inanición.

Carol asintió.

—Me pregunto cuánto tiempo planea quedarse ahí dentro.

—Fueron demasiados años separados. Seguramente tiene muchísimo que contarles.

Carol se secó el rostro con la toalla y exhaló suavemente.

—Por cierto, quedé de verme hoy con Samira y las chicas. Vamos a dar una vuelta y aprovecharemos para hacerle una visita a Valentina. Si tienes trabajo atrasado, ve tranquilo a la oficina, no necesitas acompañarme.

—De acuerdo —accedió Aspen—. Oye, ¿tienes planeado ir al hospital hoy?

—Sí, quiero darme una vuelta. Las chicas también quieren ir a ver cómo sigue César.

Aspen arqueó una ceja.

—...Ustedes de verdad ya lo adoptaron como si fuera una de sus amigas íntimas.

—Bueno, él nos trata como si fuéramos de su familia, es natural que le correspondamos el cariño. Además... quiero ir a ver a esa niña enferma.

Al mencionar el tema médico, a Aspen se le encendió el foco.

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