El General Ibarra comentó:
—Todas las personas con las que tuvo contacto en su niñez están muertas. La única de la que no tenemos rastro de si sigue viva o no es de su hermana menor.
Aspen respondió de inmediato:
—Ya puse a mi gente a buscar a Rocío Rojas. En cuanto tenga alguna novedad, se lo haré saber.
El General asintió con un murmullo de aprobación, charlaron un par de cosas más y colgaron.
Aspen miró la pantalla de su celular y abrió el chat de Miro. Estuvo a punto de preguntarle cómo iba con su investigación, pero tras dudarlo un segundo, cerró la aplicación.
Si Miro no lo había contactado aún, significaba que no tenía resultados.
No quería presionarlo.
Al atardecer, cuando Aspen llegó a casa, el delicioso aroma de la cena inundaba el lugar. Carol estaba en la cocina, terminando de cocinar.
Al verlo llegar, ella le sonrió:
—Ve a lavarte las manos, ya casi está lista la cena.
Aspen se acercó y la abrazó dulcemente por detrás.
—Huele increíble, ¿qué preparaste?
—Te preparé una sopa y un par de guisados. Ándale, lávate las manos y siéntate en la mesa.
Él le dio un beso en la mejilla.
—Qué afortunado soy de tenerte.
Carol rio suavemente.
—¿Tuviste un día muy pesado?
—¿Mmm?
—Tienes la cara cansada, ¿mucho estrés en el trabajo?
—Lo normal —respondió Aspen—. ¿Y tú? ¿Qué tal estuvo tu día?
Carol suspiró.
—Estuvo bien dentro de lo que cabe. La familia del Pozo me avisó que su Arte del Vínculo no sirvió de nada para la niña. Pero estuve revisando a los padres y el problema de fertilidad que tienen es tratable. Con un buen tratamiento médico y algo de reposo, podrán tener otro bebé. Así que, dentro de su desgracia, al menos se llevan una esperanza.
—Aunque me preocupa más César —continuó Carol con el ceño fruncido—. Físicamente está fuera de peligro, pero anímicamente está destrozado. No sé qué le habrá dicho Thor, pero César no quiere saber nada más de él. Sin embargo, después de tantos años de amistad, no es fácil cortar los lazos así de golpe. La está pasando muy mal.
—De todo tu grupo de amigos, ellos dos eran los más inseparables, ¿no?
Aspen soltó un ligero suspiro.
—Sí. Vivían en casas contiguas desde niños, y cuando crecieron, compraron propiedades en la misma zona. Siempre han sido como uña y mugre, sus personalidades encajan a la perfección. Es natural que su vínculo sea tan fuerte.
Luego, cambió de tema.
—¿Fueron a ver a Valentina después de salir del hospital?
La sola mención de Valentina hizo que a Carol le brillaran los ojos de emoción.
—¡Claro que fuimos! ¡Casi se muere del susto al vernos, parecía que había visto a un fantasma!
—¡Con razón Thor no fue a verla! Resulta que ella le inventó que estaba fuera de Puerto Rafe en un viaje de negocios.
—Nos quiso ver la cara diciendo que mintió porque tenía la cara hinchada y no quería que Thor armara un escándalo si la veía así. ¡Patético!
—Es obvio que todo es una farsa para poder tener a Orion a su entera disposición. No por nada Orion le está pagando esa habitación VIP.
Aspen alzó una ceja.
—¿Se pelearon otra vez?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo