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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3475

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Teodoro murmuró con incredulidad:

—Hace un par de horas... apenas nos acabábamos de separar. O sea, ¿poco después de que se fue de aquí, le ocurrió esa desgracia?

Aspen afirmó con un 'sí'. —Exacto. Ocurrió durante el camino de regreso.

Teodoro, con las emociones a flor de piel, preguntó: —¿Se suicidó?

Aspen: —...

Sin darle tiempo de hablar, Teodoro continuó:

—¡Sabía que no era normal que viniera a buscarme hoy! Él te había dicho claramente que no quería verme, ¡y hoy a tus espaldas me buscó!

—Además, me dijo cosas muy extrañas. ¡Desde ese momento supe que algo andaba mal!

—Es culpa mía. Debí decírtelo de inmediato. ¡Si me hubiera dado cuenta a tiempo de que tenía intenciones suicidas, habría puesto a alguien a vigilarlo costara lo que costara!

Aspen lo interrumpió suavemente: —...Tío Teodoro, al complejo militar no puede entrar cualquier persona como si nada. ¿Cómo logró entrar hoy?

Teodoro explicó: —Me llamó cuando estaba en la puerta, y mandé a la guardia a que lo escoltara hacia adentro.

Aspen volvió a preguntar: —¿A su guardia personal?

Teodoro asintió: —Sí, así es. ¿Pasa algo?

Aspen indagó: —Aparte de usted y de la guardia, ¿con quién más tuvo contacto?

Teodoro respondió: —Creo que con nadie más. Iba acompañado de su guardaespaldas personal.

Aspen frunció el ceño, inmerso en sus pensamientos. —...

Ese guardaespaldas llevaba un buen tiempo al lado de Ricardo. Aunque no era un hombre leal a Ricardo, era imposible que él fuera el asesino.

Quedó comprobado con la urgencia con la que llevó a Ricardo al hospital hoy.

Si hubiera querido asesinarlo, no usaría un veneno y, en caso de usarlo, no se habría molestado en llevarlo al hospital.

Actuar de esa manera sería pura actuación, y de acuerdo con su forma de ser, no encajaba con ese perfil.

Si lo descartaba a él, y también al Tío Teodoro junto a su guardia, ¿quién más tuvo contacto con Ricardo durante el día?

Carol había mencionado que Ricardo fue envenenado el día de hoy, pero la hora exacta era difícil de precisar. Pudo haber sido dentro del complejo militar, durante el trayecto de ida, o en su regreso.

A simple vista, investigar quién lo envenenó parecía sencillo, pero a la vez no lo era.

A fin de cuentas, nadie sabía con certeza con quién más tuvo contacto en todo el día.

Probablemente solo encontrar a ese guardaespaldas podría despejar todas las dudas.

Teodoro preguntó: —Aspen, ¿por qué te quedaste callado? ¿Acaso Ricardo no se suicidó?

Aspen volvió a la realidad. —Iré a verlo en un momento, hablaremos en persona.

Teodoro inquirió: —¿Dónde está ahora?

Aspen respondió: —En el hospital.

Teodoro dijo con la voz quebrada: —Nos vemos en el hospital, ¡necesito ir a verlo!

Aspen asintió: —...Está bien.

Justo cuando colgó, Carol entró a la habitación con un vaso de agua.

Al verlo levantarse, preguntó: —¿Terminaste?

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