—Yo iré a arrancar todas esas hierbas tóxicas. Le prometo que hoy mismo quedará todo limpio.
—Iré al mercado a comprar flores frescas, ¡las más hermosas y coloridas que encuentre!
—Llamaré a los demás para que limpiemos juntos. La casa quedará impecable, no quedará ni un solo rincón sucio.
Don Anselmo asintió con aprobación.
—Vayan, vayan. Por la felicidad de Mateo, todos debemos esforzarnos un poco.
Los sirvientes respondieron sonriendo:
—No es ninguna molestia, lo hacemos con gusto. Con lo exigente que es el joven Mateo, me pregunto cómo será la chica que logró conquistarlo.
—¡Yo también tengo curiosidad! ¡Seguro que es mucho más bonita que la chica de la Familia Dorado!
—Pienso lo mismo...
Un grupo de sirvientes se alejó riendo y charlando. El viejo mayordomo sonrió y dijo:
—Con razón el señor estaba tan feliz. Así que la novia del joven amo viene de visita. Realmente es una excelente noticia. ¿La señorita Simone pasará las fiestas de Fin de Año en La Selva?
Don Anselmo respondió: —La Familia Bello tiene cuatro hijos varones y solo a esta niña. Dudo mucho que estén dispuestos a dejar que pase las fiestas aquí con nosotros.
El mayordomo asintió con la cabeza.
—Tiene razón. Y si el joven amo fuera a pasar las fiestas con ellos en Puerto Rafe, me imagino que a usted tampoco le agradaría la idea.
El anciano chasqueó la lengua.
—¡Ahí te equivocas! Si estuvieran dispuestos a dejar que Mateo pasara las fiestas en Puerto Rafe, yo no me opondría en lo absoluto. No solo yo, sus padres tampoco tendrían derecho a negarse. ¡Y al que se atreva a oponerse, yo mismo le daré su merecido!
—Mateo es un muchacho revoltoso, muy diferente a Simone. Ella es una señorita refinada y delicada, por supuesto que somos nosotros quienes debemos complacerla.
El mayordomo sonrió y comentó:
—Escuchándolo hablar, señor, es evidente que está muy satisfecho con este compromiso. Ni siquiera conoce a la señorita de la Familia Bello, ¿cómo es que le agrada tanto?
Don Anselmo entrecerró los ojos y sonrió.
—No la conozco en persona, pero he averiguado sobre ella. Es una buena chica, de corazón noble y con conocimientos de medicina. Además, es muy hermosa. ¡Si se une a nuestra familia, saldremos ganando!
—Actualmente, la situación de nuestra familia no es la mejor. La Familia Dorado nos acecha, y la Familia Palma nos menosprecia. Si esas dos familias llegaran a forjar una alianza matrimonial, estaríamos en gran desventaja. Nuestra situación se volvería aún más peligrosa.
—Sin embargo, si Mateo y Simone se unen, sería como conseguir refuerzos externos. La Familia Bello tiene mucho poder en el exterior y podrían convertirse en el mayor respaldo de Mateo.
—Pero a la gente de La Selva no le agradan los forasteros —señaló el mayordomo—. Si nos aliamos con una familia externa, seguramente la comunidad lo verá con malos ojos.
Don Anselmo replicó:
—¡Que se guarden su opinión! Los asuntos de nuestra familia no son de su incumbencia, no tienen derecho a juzgarnos. Los tiempos han cambiado, y buscar alianzas externas es la mejor opción que tenemos ahora. Además...

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