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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3626

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Jade respondió con altivez:

—Si en la mansión Linares no hay espacio, siempre me queda la familia Castillo en La Capital, ¿verdad? Tengo pensado comprar algunas para mandárselas a mi familia. Las flores de esta subasta son realmente hermosas.

Al mencionar a la familia Castillo de La Capital, las expresiones de todos los presentes cambiaron.

¡Los Castillo eran tan famosos como la familia Ibarra, ambos eran linajes de altísimo prestigio en La Capital!

Y gracias a los impresionantes méritos militares de sus antepasados, hasta los más altos funcionarios de La Capital los trataban con extremo respeto.

Era obvio que ninguna familia adinerada común o del ámbito político podía compararse con ellos.

Incluso la señora Solís, que no deseaba ganarse la enemistad de los Castillo, frunció el ceño al escucharla y se sentó, refunfuñando.

Isabela, con el ceño fruncido, le lanzó una mirada rápida a Jade antes de tranquilizar a la señora Solís:

—No te enojes, no vale la pena alterarse por una amante.

—¡Es que es demasiado arrogante! —protestó la señora Solís.

—La arrogancia siempre precede a la caída. Solo espera, tarde o temprano se buscará un problema enorme —sentenció Isabela con calma.

El que escupe al cielo, en la cara le cae.

¡Actuar con tanta insolencia no le traería nada bueno, y eventualmente atraería la desgracia tanto para ella como para la familia Linares!

Una vez terminado el intermedio, la subasta continuó.

¡Cuando anunciaron La Flor Reina, un coro de exclamaciones llenó la sala!

Era un arreglo colosal; tuvieron que llevarlo entre varias personas. Estaba compuesto en su totalidad por especies raras, de una elegancia y un valor extraordinarios. Acaparaba todas las miradas.

Jade quedó prendada al instante y fue la primera en ofrecer una cifra:

—¡Cincuenta millones!

Al escucharla, todos giraron nuevamente la cabeza hacia ella con expresiones de desconcierto.

Aunque todos sabían que La Flor Reina era extremadamente cara, era la primera vez que alguien abría la puja directamente en cincuenta millones.

Además, según las reglas no escritas, a las señoras de las filas traseras no les correspondía ser las primeras en pujar por La Flor Reina.

Al fijar ese precio de cincuenta millones, dejó a los demás sin saber cuánto ofrecer.

Mientras la multitud seguía asombrada, Isabela levantó la voz de repente:

—Sesenta millones.

Jade frunció el ceño:

—¡Setenta millones!

Isabela: —Ochenta millones.

Jade: —¡Noventa millones!

Isabela: —Cien millones.

Jade apretó los dientes:

—¡Ciento veinte millones!

Isabela: —Ciento cincuenta millones.

Jade se quedó callada. "..."

Toda la sala quedó en un silencio sepulcral. No era raro que La Flor Reina alcanzara cifras de nueve dígitos, pero presenciar una "batalla campal" entre dos postoras de esa manera era algo inédito.

¡Era evidente que estaban en guerra!

Lo lógico habría sido que Jade le cediera el paso a Isabela, dado que Isabela formaba parte de la élite más alta de la alta sociedad.

¡Pero ya todos se habían dado cuenta de que Jade no era de las que se dejaban intimidar!

Tras unos segundos de silencio, Jade volvió a pujar:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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