Después de separarse de Mateo del Pozo, Ledo se acercó a Tesoro y le preguntó.
—¿Qué le pasaba?
Tesoro abrió bien los ojos, movió un poco los labios y le preguntó con extrema cautela.
—Ledo, ¿crees que pueda mantenerlo en secreto por ahora?
Ledo arqueó una ceja, intrigado. —¿Por qué no puedes decírmelo?
Tesoro hizo un leve puchero, balbuceando: —Yo... es que ahora mismo no quiero decirlo.
Sabía perfectamente que, si soltaba la verdad, su hermano Ledo le iba a dar una paliza monumental a Mateo.
Ledo la miró con absoluta sospecha, pero Tesoro se aferró a su manga y empezó a hacerle pucheros.
—Por favorcito, Ledo, ¿sí?
Ledo suspiró, rindiéndose ante sus encantos.
—Está bien, está bien. Pero si ese tipo se atrevió a molestarte, me lo tienes que decir inmediatamente.
Tesoro asintió, regalándole una sonrisa radiante.
—Tranquilo, hermano, él nunca me molestaría. Eres el mejor, ¡gracias, Ledo!
Ante tantos elogios y títulos de "hermano", Ledo se olvidó de todas sus dudas y sonrió con orgullo.
—Muy bien. Si necesitas cualquier cosa, solo dímelo.
Tesoro asintió con fuerza. —¡Sí!
Por otro lado, apenas Mateo regresó a su habitación, se apresuró a llamar a su abuelo.
—Abuelo, ¿qué estás haciendo?
El anciano bufó al otro lado de la línea. —Vaya, por el tono de tu voz, parece que estás de muy buen humor.
Mateo se rascó la cabeza, soltando una risita nerviosa.
—La verdad es que sí, acabo de terminar de hablar con Simone.
El abuelo soltó una carcajada. —¿Y te pone tan feliz que una chica te agarre a cojinazos?
Mateo se quedó de piedra y abrió los ojos de par en par. —¡Abuelo, me estás espiando!
El anciano volvió a reír con ganas.
—Tu abuelo se alegra mucho por ti. ¿Acaso crees que cualquier tonto tiene el privilegio de que esa niña le tire un cojín? Cualquier otro chico le rogaría por su atención y a ella ni le interesaría mirarlo. ¡Tienes mucha suerte, muchacho!
—Y quiero aprovechar para felicitarte. Hiciste un excelente trabajo al no devolverle los golpes. Te comportaste como un hombre de verdad, ¡muy bien hecho! ¡Los verdaderos hombres de nuestra familia saben cómo tratar a una dama con paciencia!
Mateo: —...
El abuelo preguntó en un tono más serio: —¿Me llamaste por algún motivo en especial?
Mateo recuperó la compostura.
—Sí, quería avisarte que esta noche Simone y yo regresaremos a La Selva. Vendrán con nosotros su hermano Ledo y Eric Enríquez, el joven heredero de la Familia Enríquez.
El abuelo se sorprendió. —¿Esta misma noche?
Mateo confirmó. —Así es.
El anciano se puso serio de inmediato. —¿Ya es cien por ciento seguro?
Mateo respondió sin dudar.
—Completamente seguro. No te habría llamado si no estuviera confirmado.
El abuelo no pudo ocultar su emoción.
—¡Excelente, excelente, excelente! ¿Cómo van a viajar? ¿A qué hora calculan llegar? Enviaré gente a esperarlos a la entrada de La Selva.
Mateo admitió que no tenía todos los detalles.
—Aún no estoy seguro del medio de transporte. El hermano de Simone y Eric se encargarán de arreglar todo eso. Déjame preguntarles en un rato y te aviso en cuanto lo sepa.
El abuelo asintió con aprobación. —¡Muy bien! ¿Y cuánto tiempo piensan quedarse de visita esta vez?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo