Uno de ellos le respondió: —¡Claro que sí! Tenemos pruebas sobre el Arte del Vínculo. Si te quedas un tiempo en La Selva, podrás verlas. Las pruebas de Fin de Año son las más concurridas.
A Tesoro le dio curiosidad. —¿Y qué les evalúan?
Le explicaron: —Se evalúa nuestra habilidad y poder en el Arte del Vínculo. Es como un torneo de artes marciales, pero con nuestra técnica.
Tesoro preguntó: —¿Mateo del Pozo también va a participar?
El hombre asintió. —Por supuesto.
Ella siguió indagando:
—¿Pero cómo compiten? Si se enfrenta a un Maestro del Vínculo mucho mayor que él, ¿no tiene desventaja?
Le aclararon:
—No lo ponen a competir con ellos. Lucha contra chicos de su misma edad. Aunque siempre existe la opción de desafiar. Si él cree que puede ganarle a alguien, lo reta directamente. Si el otro no acepta, pierde automáticamente.
Tesoro asintió, pensativa. —Se parece mucho a los torneos de artes marciales en los que participaba mi hermano Ledo.
Ellos se rieron.
—Pero no se parece en nada a una pelea a golpes. En La Selva no competimos con puños y patadas.
Tesoro asintió con la cabeza. —Lo entiendo.
Al ver que Eric y Ledo se acercaban, ella los saludó.
—Eric, Ledo, ya terminé por aquí. Podemos salir cuando quieran.
Eric miró a los miembros ilesos de la Familia del Pozo.
—Lleven a los heridos a los autos. ¿Seguimos el viaje?
Ellos asintieron.
—Vamos, en cuanto lleguemos a La Selva estaremos a salvo. Don Anselmo debe estar esperándonos muy preocupado en casa.
Los hombres de la Familia del Pozo se apoyaron unos a otros para caminar hacia los vehículos. Eric les hizo una seña a los guardaespaldas de la Familia Enríquez, que enseguida fueron a ayudarlos.
Tesoro también quiso ayudar, pero Ledo la detuvo.
—Tesoro, tengo que hablar contigo.
Tesoro lo miró con curiosidad, abriendo mucho sus grandes ojos. —¿Qué pasa, Ledo?
Ledo miró a Eric, y este último tomó la palabra:
—Murió el padre de Lucio Lugo. Lucio y Mónica tienen que volver a Leona para el funeral y es casi imposible evitarlo. La Primera Dama quería saber si deben tener cuidado con algo en caso de que sea inevitable que asistan.
Tesoro frunció el ceño. —¿El padre de Lucio murió?
Eric asintió. —Sí.
Tesoro parpadeó, perpleja. —... ¿Tan de repente? ¿De qué murió?
Eric contestó: —Muerte súbita por causa cardíaca.
Tesoro soltó un suspirito. —La vida es muy frágil.
Eric volvió al tema: —¿Mónica puede regresar?
Tesoro fue tajante: —Claro que no. Además, ni siquiera sabemos si de verdad fue muerte súbita o si lo asesinaron. Si lo mataron por lo que le pasó a Mónica, entonces si ella regresa correrá mucho peligro.
Eric replicó: —Pero siendo ella la futura señora de la Familia Lugo, no presentarse sería un escándalo.
Ledo estuvo de acuerdo. —Y no es fácil inventarse una excusa para algo así.
Tesoro se encogió de hombros. —Es facilísimo. ¿Por qué no finge que está enferma y ya?
Eric dudaba. —Si finge, será muy fácil que la descubran.

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