Tesoro parpadeó.
—¿Eh? ¿De verdad bajé de peso?
Eric asintió.
—Sí.
No era la primera vez que la sostenía. En el pasado, cuando exploraban juntos la montaña, él la había atrapado, cargado en brazos y hasta llevado en la espalda.
Últimamente, con los viajes y la falta de apetito por el cambio de entorno, era evidente que había perdido peso.
Pesaba mucho menos que cuando estaban en el bosque.
Tesoro se encogió de hombros.
—Ni siquiera me di cuenta. A mí me parecía que estaba más pesada.
Los labios de Eric esbozaron una leve sonrisa.
—Cuando resolvamos todo esto, podremos irnos. ¿Qué viniste a buscar aquí?
Tesoro iluminó el lugar con su linterna y susurró:
—Vine a buscar pruebas de que Dania robó los conocimientos médicos de la bisabuela. O, para ser más exactos, que se los robó a Aura.
Eric se sorprendió.
—¿Ya te lo confesó?
Tesoro asintió.
—Sí, lo confesó. La respuesta era más simple de lo que pensábamos, solo que no se nos había ocurrido. Aura tenía la costumbre de tomar notas. En aquel tiempo, después de conocer a la bisabuela, documentaba todo lo que ocurría cada día.
—Luego, cuando empezó a aprender medicina con la bisabuela, anotaba todas sus lecciones por miedo a olvidarlas, para poder practicar y estudiar en casa.
—Tiempo después, Dania descubrió esa libreta y le hizo una copia en secreto. Así fue como aprendió sus técnicas.
—En cuanto a los detalles de lo que sucedió entre la bisabuela y Aura, todo estaba escrito en ese diario.
Eric frunció el ceño.
—Pero, ¿es tan fácil estudiar medicina? ¿En serio pudo dominar la esencia de sus enseñanzas solo leyendo unas notas?
Tesoro explicó:
—Una persona normal jamás podría, pero no olvides quién es: es Dania, la prima de Aura. Ella ya tenía talento innato para la medicina, y el Arte del Vínculo es, en gran medida, una rama derivada del conocimiento médico.
—Dania ya pertenecía a ese mundo, así que al leer los registros pudo entenderlos con claridad. Si le sumas su talento y el esfuerzo que invirtió después, no le fue tan difícil llegar a su nivel actual.
Eric asintió lentamente.
—El destino le dio el talento, pero ella eligió el camino equivocado. Se echó a perder sola.
Tesoro le dio la razón.
—Uno cosecha lo que siembra. Aunque, viéndolo bien... nacer en la Familia Dorado ya es una tragedia de por sí. Ella y Aura tenían personalidades distintas, pero al final, ambas fueron arrastradas al pozo por culpa de su familia.
—Dania nació con la maldad intrínseca de los Dorado, y su final no será nada bueno. En cuanto a Aura, aunque en el fondo tenía un buen corazón, se dejó atar por el supuesto honor de su familia y terminó siendo cómplice de atrocidades. Por eso su destino tampoco fue favorable.
Justo cuando Tesoro terminó de hablar, vio las dos rocas que le habían descrito.
Se emocionó.
—¡Ahí están!
Aceleró el paso y Eric la siguió de cerca.
Al llegar a las rocas, Tesoro señaló:
—Dania dijo que lo que buscamos está escondido en la grieta entre estas dos piedras.
Eric usó su linterna para inspeccionar el hueco.

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