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Sumiso, Pero el Más Macho de Todos romance Capítulo 9

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Amadeo también vio la publicación de Isabella en sus redes sociales.

Frunció el ceño.

Sintió el impulso de llamarla para exigirle una explicación, pero logró contenerse.

Se negaba a creer que ella realmente se hubiera casado.

Isabella no era una mujer impulsiva. Incluso si de verdad hubiera querido terminar con él para casarse con otro, lo habría planeado y pensado meticulosamente. No era el tipo de persona que, por puro despecho, va al registro civil al día siguiente de una pelea, como en las telenovelas baratas.

Isabella era demasiado madura y sensata.

A veces, demasiado sensata para su gusto... algo que siempre le había molestado.

Sin embargo, un pinchazo de ansiedad lo asaltó al recordar el auto con placas de Puerto Dorado en el que ella se había subido esa misma mañana.

Su propio celular también comenzó a saturarse de mensajes; sus amigos le escribían para preguntarle sobre su repentina boda y felicitarlo.

Pero cuando Isabella publicó la aclaración diciendo que no era él y que ya habían terminado, la avalancha de mensajes se volvió asfixiante, todos queriendo exprimirle información.

Irritado y fastidiado, Amadeo también puso su teléfono en silencio y se recostó en su silla de cuero, completamente incapaz de concentrarse en su trabajo.

***

Al terminar su jornada, Isabella salió del corporativo. Estaba a punto de pedir un auto desde la aplicación cuando vio el elegante vehículo de Abel estacionado justo frente a la entrada.

Caminó hacia él.

Al verla, Abel bajó del auto y le abrió la puerta.

—¿Qué haces aquí? —preguntó ella.

—Vine a recogerte del trabajo. Sube —respondió él.

—... Ah.

Isabella subió al vehículo.

Sentía una extraña mezcla de emociones en el pecho. Miró a Abel de reojo, sintiéndose ligeramente cohibida a su lado.

Tardó unos minutos en darse cuenta de que el camino que tomaban no era la ruta hacia su casa.

—¿A dónde vamos? —preguntó.

—A cenar.

Isabella no puso objeciones.

La llevó a un restaurante elegante y muy exclusivo. Champaña, velas, arreglos florales, música suave de piano de fondo, comida exquisita y un aroma cautivador en el aire...

En medio de aquella atmósfera cargada de un romanticismo absoluto, Abel levantó su copa de champaña y la miró a los ojos.

—Feliz matrimonio, señora Mieres.

Capítulo 9 1

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