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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 103

—¡A partir de este instante, BN Innovación rompe cualquier tipo de relación con las familias Soler y Figueroa! —rugió Vicente—. ¡Ni yo, ni mi familia, ni mi maestro, el profesor Salazar, volveremos a hacer negocios con alguien de los Figueroa, los Soler o los Paredes en la vida!

Xavier, sorprendido por la reacción de un hombre que siempre se había caracterizado por su excelente reputación en la industria, sostuvo a Romeo antes de responder.

—Señor Ávila, creo que no está considerando la penalización por incumplimiento de contrato.

—¡Pagaré cada centavo de esa multa! Y llévense con ustedes el dinero y a esa inútil consentida que nos metieron a la fuerza. ¡Lárguense de mi vista! Se los advierto de una vez: si a Bianca le pasa algo grave, juro que no los dejaré en paz.

Romeo, retorciéndose de dolor, lo miró incrédulo. Pensó que Vicente había perdido la razón.

Antes, Melisa le había insinuado que Vicente parecía demasiado deslumbrado por Bianca, pero él se había negado a creerlo.

Si Vicente iba a perder la cabeza por alguien, debía ser por Melisa, no por una cualquiera como Bianca.

Pero ahora...

—¿Qué culpa tenemos nosotros? Fue esa mujer la que sola se...

—BN Innovación tiene cámaras en cada maldito rincón. ¡Ya mandé a sacar los videos y los vi con mis propios ojos! —lo interrumpió Vicente con voz atronadora—. ¡Fuiste tú! Empujaste a propósito a una empleada embarazada de mi empresa y ahora tienes el descaro de negarlo e intentar culparla a ella.

—No entiendo cómo la familia Paredes crio a un cobarde como tú, alguien que ataca a una mujer embarazada y no tiene las agallas para admitirlo. ¡Y se supone que eres médico, que ganaste premios de prestigio! Dios los cría y ustedes se juntan. Si este es el tipo de escoria con la que se relacionan, la familia Ávila no quiere tener nada que ver con ustedes. ¡Lárguense!

Sin esperar respuesta, llamó a seguridad.

Fue la primera vez en toda su vida que Xavier se sintió tan humillado.

Y Romeo, ni se diga.

Ya en el auto, mientras veían a Vicente alejarse a toda velocidad en su propio vehículo, Romeo no pudo contenerse.

—¡Ese tipo está enfermo de la cabeza! ¡Acaba de despedir a Melisa de forma unilateral, y todo por defender a alguien como Bianca!

El rostro de Xavier estaba pálido de indignación, pero su molestia no era hacia Vicente.

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