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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 123

—Hoy es el cumpleaños de la señorita Serrano. Ahora mismo es el centro de atención, un prodigio de la innovación científica, y mucha gente importante la tiene en la mira. Aprovecharon la oportunidad para interceptarla en el restaurante El Malecón del Alba y tratar de convencerla de unirse a sus empresas. Son rivales con mucho poder, así que el señor Figueroa tuvo que ir personalmente a manejar la situación.

Dicho esto, el secretario señaló los documentos sobre la mesa.

—Cuando termine de firmar el acuerdo matrimonial, simplemente déjelo ahí.

El secretario se dio la vuelta y se marchó de inmediato.

Bianca miró el acuerdo matrimonial.

Se detuvo un par de segundos. Luego, tomó el documento y el anillo de diamantes valuado en más de treinta millones, y los arrojó directamente a la basura.

Finalmente, se marchó sin mirar atrás.

—¿Conseguiste el acuerdo de divorcio?

La llamada de Vicente Ávila llegó en el momento justo. Ella apenas llevaba unos minutos en el auto cuando su teléfono sonó.

Bianca guardó silencio por un instante.

Y Vicente lo entendió todo.

—Desde tiempos inmemoriales, siempre ha sido así. Para una mujer, casarse es fácil; divorciarse es un infierno. Quien pide el divorcio tiene que dejarse la piel en el proceso y, encima, pagarle un rescate al hombre. Damián tiene dinero, no le importa. Imprimiré otra copia del acuerdo de divorcio y buscaremos otra oportunidad.

Bianca asintió levemente y respondió:

—Vicente, primero quiero ir a ver a mi papá. Hoy te pido el día libre completo.

Vicente no puso ninguna objeción.

Aprovechó para contarle algo más:

—Ya recopilé todos tus datos y los convertí en un artículo académico. Lo publiqué y ha causado un gran revuelo en el círculo científico. Antes de la cumbre tecnológica de la próxima semana, será publicado en una revista internacional. Por cierto, sobre esa cumbre, quiero que vayas conmigo junto con Clara. Dicen que hay un profesor que acaba de regresar del extranjero y tiene un archivo con un nuevo algoritmo. Está buscando socios para avanzar en la investigación. Iremos juntos para asegurar ese proyecto.

Bianca no tenía motivos para negarse, así que asintió sin dudar.

—Claro, tú decides.

Tras colgar, Bianca llegó a la casa de su padre, Leonardo Núñez, pero descubrió que no había nadie.

Antes lo había llamado y él le había dicho que estaba descansando en la cama.

Pero al entrar, notó que el agua de la tetera eléctrica estaba completamente fría.

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