El mayordomo observó cómo Bianca tomaba asiento y le comentó a la abuela:
—Anoche la señora estaba preocupada de que el señor y la joven discutieran, pero cuando el personal subió a arreglar el cuarto hace un momento, vieron que ambos durmieron en la misma cama.
A Bianca se le cortó la respiración.
La abuela se echó a reír.
—Se los dije, las parejas pelean en la puerta y se reconcilian en la cama. ¿No es así, Damián?
Damián no respondió.
En su lugar, peló un camarón y lo puso en el plato de Bianca.
Ella entendió el mensaje.
La salud de la abuela era delicada y no podía recibir disgustos. Ella tenía que seguirle el juego y fingir que eran una pareja profundamente enamorada.
Pero ella no podía comer camarones, así que ni siquiera los tocó.
Bianca bajó la mirada, sirvió un plato de sopa y se lo ofreció a Damián.
Sin embargo, cuando se lo acercó, él no hizo el menor amago de tomarlo.
Con dolorosa lucidez, Bianca notó cómo Perla Figueroa, Bárbara, y prácticamente todos en la casa que la despreciaban, la miraban como si fuera el mejor de los espectáculos. Se reían de lo ilusa que era, se burlaban de su falta de dignidad, se mofaban de cómo se arrastraba rogando amor...
Justo cuando Bianca sintió que no aguantaba más y estaba a punto de retirar la mano, Damián finalmente tomó el tazón.
Al sentarse, ella no pudo evitar que se le llenaran los ojos de lágrimas.
Si de todos modos iban a fingir ser la pareja perfecta, ¿por qué no tomó el tazón de inmediato? ¿Qué necesidad había de humillarla de esa forma?
Al final del día, a él le importaba muy poco su dignidad. Ella no significaba nada para él.
Si hubiera sido Melisa, él jamás habría permitido que se sintiera avergonzada e incómoda.
La abuela, sentada en la cabecera de la mesa, no notó esos pequeños detalles y simplemente le sonrió a Bianca para que comiera más.
Luego le dio una orden a Damián:
—Hoy debes acompañar a Bianca a su control prenatal.
—De acuerdo —respondió Damián.
A Bianca no le sorprendió. Frente a la abuela, él siempre aceptaría.
Pero estaba segura de que, más tarde, simplemente mandaría a alguien más para que la llevara.

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