Melisa miró a Bianca con cierta sorpresa. Bianca la estaba reprendiendo y, lo que era peor, el señor Ávila no hacía nada al respecto.
Simplemente le había cedido toda la palabra a Bianca.
A su lado, Romeo endureció el rostro:
—¿De verdad te crees alguien importante? ¿No te das cuenta de tus propias limitaciones? Si piden que te despidan, es por miedo a que arruines el trabajo y que luego alguien más tenga que limpiar tu desastre.
—Tú no eres uno de los socios —respondió Bianca—. Si no te he pedido que te largues, es por respeto al señor Figueroa y al señor Soler. Si tengo capacidad o no, no te corresponde a ti decidirlo, pero el hecho de que digas este tipo de cosas durante una negociación demuestra que tu nivel profesional es patético y tu calidad humana bastante mediocre.
Sin darle a nadie la oportunidad de replicar, Bianca miró a Damián con actitud estrictamente laboral.
—Si el señor Figueroa y el señor Soler aún tienen intención de colaborar, les pido que retiren a las personas que no tienen nada que ver aquí.
Vicente... ¡casi tenía ganas de aplaudirle a Bianca!
En el pasado, Bianca siempre fue así: decidida e implacable. Cuando se trataba de negocios, no permitía favoritismos.
Que él no hablara significaba que las palabras de Bianca representaban su propia postura.
¡Si Damián hubiera dicho que Melisa era su esposa o su novia, él le habría permitido quedarse!
Por un momento, el ambiente en el salón privado se volvió insoportablemente tenso.
Melisa nunca imaginó que Bianca se atrevería a hablarle así. Pero al recordar lo celosa que Bianca estaba de ella, pegada como chicle, siguiéndola a todas partes y tratando de imitarla, le pareció normal.
La inseguridad hacía que la gente se volviera increíblemente grosera.
Melisa no dijo nada. Miró a Damián y, al ver su expresión indiferente, se dio cuenta de que él no le daba la menor importancia a Bianca.
Sonrió suavemente:
—¿Entonces Romeo y yo salimos a esperarte?
—No es necesario —respondió Damián, retirando la mirada.
Dicho esto, se puso de pie.
—Ya que no podemos llegar a un acuerdo, lo dejaremos aquí.
Bianca se quedó un poco paralizada, viendo cómo Damián salía sin mirar atrás, seguido por los demás.
Lo entendió. Era porque había confrontado a Melisa, y Damián temía que si ella se quedaba en BN Innovación le haría la vida imposible a Melisa, así que prefirió abandonar el negocio.
Renunció a todo por Melisa...
Como para confirmar su teoría, Bianca levantó la mirada hacia Damián.


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