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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 95

Cuando el caos terminó, Bianca vio a Damián levantar a Melisa en brazos.

Con la voz temblorosa, Melisa miró su mano ensangrentada y sollozó.

—Damián, ¿se arruinará mi mano? ¿Ya no podré hacer experimentos ni procesar datos?

Damián la sostuvo con fuerza y caminó rápidamente hacia la salida.

—No pasará —su voz era contundente y llena de seguridad.

Bianca seguía de pie cerca de la puerta, cubierta de polvo. Nadie se dio cuenta de que acababa de levantarse de entre un montón de escombros.

Cuando Damián pasó por su lado y la vio bloqueando el camino, le gritó con dureza.

—¡Quítate del camino!

Bianca intentó moverse, pero un dolor punzante en la pierna le impidió apartarse a tiempo.

Damián pasó con prisa, empujándola con su cuerpo, y Bianca cayó directamente sobre un montón de fragmentos afilados.

Un dolor insoportable le atravesó las manos. Estaban empapadas de sangre.

Esas manos eran las que usaba para investigar, para hacer experimentos... eran invaluables.

Aguantando la agonía, Bianca levantó la vista por instinto, justo cuando Damián giraba la cabeza para mirarla.

Hacía unos instantes, al percibir el peligro, su primera reacción había sido empujarla para salvarla.

Ahora, Bianca sentía curiosidad por saber si él se detendría.

Aunque fuera por el supuesto hijo que llevaba en el vientre.

Aunque fuera para no tener que darle explicaciones a su abuela.

¿Lo haría?

No.

Damián solo la miró un segundo y soltó una orden seca.

—Síguenos.

Retiró la mirada de inmediato y se marchó a toda prisa con Melisa en brazos.

El corazón de Bianca se llenó de un frío desolador. Ya no le importaba, pero al menos le quedó clara una cosa.

Debido a que la abuela había criado y apoyado a Damián, él siempre la respetaba y acataba sus órdenes.

Pero cuando se trataba de Melisa, Damián la ponía por encima de todo.

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